
Apoyo ciudadano, clave del éxito militar contra incendios en Tenerife
La segunda edición de la Operación Prometeo en Tenerife concluyó con éxito en la prevención de incendios forestales, destacando el apoyo ciudadano y la coordinación militar-civil como claves de su buen resultado.
El éxito de las patrullas militares en el monte se debe al apoyo de la gente de Tenerife. Así lo resumen los responsables de la Operación Prometeo, destacando la colaboración ciudadana como clave para el buen resultado de la segunda edición de este dispositivo. La operación movilizó a 2.300 efectivos en 92 servicios durante tres meses, del 1 de julio al 30 de septiembre, recorriendo las medianías de la isla para disuadir a posibles pirómanos, con especial atención al gran incendio forestal de 2023.
Este despliegue militar formó parte del mayor esfuerzo logístico y tecnológico en la historia de la isla para prevenir y combatir incendios. Aunque los militares finalizaron su actuación en septiembre, la campaña de riesgo, que comenzó el 2 de junio, se extendió hasta el 2 de noviembre.
El teniente general Julio Salom, jefe del Mando de Canarias del Ejército de Tierra, reafirmó el compromiso de "defender la vida, la naturaleza y seguir trabajando de forma coordinada, sin triunfalismos". Destacó la incorporación de dos helicópteros con visión nocturna del Batallón de Helicópteros de Maniobra VI (BHELMA VI), con base en Los Rodeos, que afortunadamente no tuvieron que ser activados.
Esta segunda edición fue posible gracias a un convenio firmado en marzo entre la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, y la ministra de Defensa, Margarita Robles. El acuerdo reflejó el compromiso conjunto de reforzar la vigilancia y protección del medio natural de Tenerife durante los meses más críticos del verano.
La Operación Prometeo funcionó con patrullas diarias compuestas por dos militares y un vehículo. Contó también con un equipo de coordinación que incluía mandos, personal logístico y enlaces con los cuerpos civiles. En su primera edición, este operativo recorrió 190.000 kilómetros, acumuló más de 25.000 horas de trabajo y contribuyó a reducir el número de pequeños incendios, resultados que se consolidaron en esta segunda convocatoria.
El despliegue de las patrullas terrestres se centró en las zonas donde se mezclan áreas urbanas y forestales, consideradas prioritarias por su vulnerabilidad y alto riesgo. Estas unidades colaboraron en la detección temprana de incendios incipientes, la verificación de alertas, el aviso a los servicios de emergencia y la información a los ciudadanos.
Julio Salom recordó el impacto del incendio de 2023 y cómo, al año siguiente, la gente estuvo más alerta, lo que ayudó a que no pasara nada grave. Además, "el monte ya está quemado" en algunas zonas. Y añadió que, en esta segunda edición, el balance es "prácticamente sin novedades".
"Sin triunfalismos, por supuesto, porque en cualquier momento puede surgir el problema", recalcó. Mencionó que se inspiraron en el dispositivo "Centinela Gallego" para desarrollar Prometeo. Valoró que "no hay reglas fijas y hay que cambiar la estrategia en cualquier momento para estar siempre alerta".
Salom elogió el trabajo "impecable, día y noche" de todos los efectivos bajo el mando del coronel Cherino. Resaltó una mejor coordinación y una relación más fluida con el Cabildo, lo que permitió "compartir muchas experiencias". Añadió que están "mejor preparados en telecomunicaciones y sistemas de alerta porque conocemos y recorremos el terreno". Por eso, "nuestras patrullas se reparten el trabajo, y un cabo puede hacer topografía mientras recorre pistas difíciles, lo que mejora nuestra preparación. El ejército se prepara para el combate, pero también nos viene bien hacerlo para defender la vida y la naturaleza en el territorio".
"Aquí nadie sobra, todos sumamos y nos integramos con la población civil", afirmó Julio Salom. Destacó que "no hubo ningún incidente con la gente que iba a los merenderos a hacer barbacoas y a quienes se les informaba de que debían desalojar por la alerta de incendios".
Julio Salom reflexionó que "la simple presencia del chaleco amarillo o del coche militar ya servía para disuadir". Sin embargo, advirtió que "tendremos que cambiar nuestra estrategia porque en uno o dos años perderemos esa ventaja, ya que la gente se acostumbrará a vernos en el monte". Expresó su deseo de que el convenio se siga firmando, porque "todo es positivo y nuestros soldados están encantados de colaborar, demostrando que somos una parte más de Tenerife y estamos al servicio de todos". Especialmente porque la mayoría de esos soldados son de la isla y se sienten orgullosos de trabajar por su tierra.
El coronel Alberto Cherino, jefe accidental de la Brigada Canarias XVI, fue el responsable del operativo en el terreno. Destacó la importancia de la coordinación y el contacto con los ciudadanos y con los técnicos del Cabildo, para que la población supiera que "estábamos presentes". Afirmó que la clave del éxito fue "la coordinación total con la institución insular".
Cherino resaltó las lecciones aprendidas del año anterior, como "tener más tiempo para prepararse" y que "nuestros compañeros estuvieran mejor formados en muchos aspectos". Recordó que la misión era planificar y llevar a cabo acciones de prevención de incendios forestales, con presencia, vigilancia y disuasión en el terreno, "siempre en total colaboración con el Cabildo y con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado".
Cherino explicó que se propuso tres objetivos como Jefe de la Fuerza. Primero, "el contacto total con los ciudadanos, tanto los que viven en el campo como los que sufrieron incendios como el de 2023". Subrayó que "ellos son quienes nos dan más información, por ejemplo, sobre posibles pirómanos o descuidos en zonas con mucha pinocha".
En segundo lugar, "un contacto total con los técnicos del Cabildo", especialmente con José María (Sánchez) y Rodrigo (Barbadillo), a quienes agradeció "su flexibilidad, apoyo y su actitud pedagógica sobre lo que se puede y no se puede hacer en el terreno".
Finalmente, Cherino insistió en que "la población nos vea presentes" porque "la disuasión no funciona si no nos ven. Si no se sabe que hay patrullas en el terreno, la disuasión no tendría efecto".
El coronel explicó que la organización de este año "fue muy parecida a la del año pasado". Participaron 32 militares en turnos semanales, con diez patrullas diarias, tanto de día como de noche. Además, se sumó una patrulla de helicópteros, lista para actuar con 72 horas de aviso, que "afortunadamente no fue necesario usar".
Esta patrulla aérea era "fundamental" por su capacidad de volar de noche y su autonomía de tres horas. Esto, explicó, "permite dar tres vueltas completas a la isla si fuera necesario". En resumen: "No hizo falta usarla, pero representaba una capacidad muy importante que reforzaba todo el dispositivo".
El militar destacó que "la zona de responsabilidad abarca toda la isla, los 2.000 kilómetros cuadrados de Tenerife", porque "no podemos permitir que se queme ni una sola hectárea". Reveló que los soldados se movieron principalmente por la zona norte, excepto Anaga, el Valle de Güímar y La Esperanza.
Cherino reiteró que la preparación previa "fue muy importante". Incluyó jornadas de formación con el Seprona y las brigadas forestales, así como el reconocimiento de las zonas "por donde nos íbamos a mover", especialmente las pistas con mayor riesgo de incendio. Además, añadió, "como militares, aprovechamos para mejorar nuestra formación en primeros auxilios, sanidad en general, o en la recuperación de vehículos en lugares difíciles del monte".
Cherino destacó la importancia que el Ministerio de Defensa y el Ejército de Tierra dieron a esta operación. Prueba de ello es que "fuimos la unidad piloto para probar una nueva aplicación de mapas y geolocalización que se está desarrollando". El coronel afirmó: "Teníamos todos los elementos de una operación militar, pero en este caso, para apoyar a los ciudadanos". Insistió en que "la clave del éxito reside en la coordinación total con el Cabildo, hasta el punto de poder cambiar las patrullas de lugar si las condiciones lo requerían". Puso como ejemplo un pequeño incendio en El Rosario, donde se desplegó una patrulla siguiendo las indicaciones de los técnicos del Cabildo, y no hubo más intentos.
El año pasado, durante los tres meses del operativo, hubo siete pequeños incendios. Este año, se registró un pequeño incendio en San Andrés de los Llanos (El Tanque) y ocho conatos. Cherino explicó: "Con el tiempo, la gente olvida un gran incendio como el de 2023 y empieza a ser menos cuidadosa, pero la tendencia se ha mantenido".
La concienciación también fue clave. El coronel destacó que "lo que más encontramos en el campo fue desconocimiento sobre lo que se podía o no hacer". Explicó que "a veces tuvimos que apagar ascuas o brasas que se dejaron por la noche". Insistió en que "hay que seguir recordando a todos que una imprudencia puede causar un incendio enorme y muy difícil de apagar". Citó una frase de José María Sánchez, de la Brifor: "Algunos incendios son imposibles de apagar porque se descontrolan y no hay medios suficientes".
Alberto Cherino hizo un balance de los kilómetros recorridos en pistas y senderos de Tenerife: 150.000, lo que equivale a unas cuatro vueltas al mundo en coche. Este dato es muy similar al del año pasado. "Parece poco", afirmó, pero "es muchísimo, por terrenos muy difíciles y sin un solo accidente".
Las patrullas también intervinieron en tres accidentes de tráfico, siendo los primeros en llegar para ayudar a los heridos o dirigir el tráfico. Además, asistieron a personas perdidas. Cherino recordó especialmente a "una señora que llevaba cuatro horas y media deshidratada porque no sabía dónde había dejado su coche, y hubo que atenderla allí mismo". Incluso, se encontraron con un posible caso de violencia de género, una pareja discutiendo acaloradamente en un coche por la noche. Se avisó a la policía, aunque al final no pasó a mayores. Este aumento de la sensación de seguridad "es muy importante".
Alberto Cherino concluyó: "Valoro que no haya habido ni un solo problema con nadie, ni por parte del operativo ni de la población. Creo que debemos seguir así y fortalecer estos lazos para ser aún más fuertes y mejorar los datos de pequeños incendios y fuegos año tras año".