
Tenerife permite el acceso de mascotas a sus museos en una prueba piloto pionera en España
El Cabildo de Tenerife ha iniciado un programa piloto que permite el acceso de mascotas a varios de sus museos, convirtiéndose en la primera red museística de España en implementar esta medida de inclusión cultural.
La apertura de los centros culturales a las mascotas representa un cambio de paradigma en la gestión del patrimonio público español. Tal y como ha comunicado el Cabildo de Tenerife, el organismo autónomo de Museos de la isla ha puesto en marcha un protocolo experimental que permite el acceso de animales de compañía a sus instalaciones, una medida que busca adaptar la oferta cultural a las dinámicas demográficas actuales, donde la presencia de animales en los hogares ha experimentado un crecimiento sostenido.
Esta iniciativa, que se someterá a un periodo de prueba de tres meses, sitúa a la red museística tinerfeña en una posición de vanguardia a nivel nacional. Si bien existen precedentes de espacios al aire libre en la Comunidad de Madrid que permiten el tránsito de mascotas, esta es la primera vez que se implementa una política de esta naturaleza en museos cerrados en España, despertando el interés de instituciones internacionales de primer nivel.
El despliegue de esta medida se llevará a cabo inicialmente en el Museo de la Naturaleza y Arqueología (MUNA), así como en la Casa Lercaro y la Casa de Carta, ambas sedes del Museo de Historia de Tenerife. Por el contrario, el Museo de la Ciencia y el Cosmos ha quedado excluido del programa debido a que sus instalaciones, caracterizadas por efectos sensoriales y sonoros, resultan incompatibles con el bienestar animal. Asimismo, otros centros como la Cueva del Viento, el CEDOCAM y el Castillo de San Cristóbal no formarán parte de esta fase piloto.
Para garantizar la convivencia y la seguridad, el Cabildo ha establecido un marco normativo estricto. El acceso estará limitado a un máximo de dos animales por sala, los cuales deberán permanecer en todo momento bajo control mediante correas no extensibles. Los propietarios asumirán la responsabilidad civil ante cualquier eventualidad y deberán cumplir con las directrices del personal del museo, que se reserva el derecho de restringir el paso a determinadas áreas por razones de conservación o seguridad.
Desde la perspectiva de la administración insular, esta política responde a una necesidad de combatir la exclusión social. El objetivo es eliminar las barreras que impiden el disfrute de la cultura a quienes, por motivos de conciliación con el cuidado de sus animales, se ven privados de visitar estos espacios. Con este paso, Tenerife no solo busca modernizar su oferta turística y cultural, sino también integrar las nuevas realidades de convivencia urbana en el corazón de sus instituciones públicas, bajo un modelo que pretende equilibrar la inclusión con el respeto a las sensibilidades y necesidades de todos los visitantes.