
El Cabildo de Tenerife inicia los trámites para declarar las reservas marinas de Teno y Anaga
El Cabildo de Tenerife ha iniciado la contratación de un estudio técnico de 230.000 euros para avanzar en la declaración oficial de las reservas marinas de Teno y Anaga con el fin de recuperar la biodiversidad y los caladeros locales.
La protección de los ecosistemas marinos en los extremos de Tenerife ha dejado de ser una aspiración teórica para convertirse en un expediente administrativo en marcha. Según ha trascendido recientemente, el Cabildo insular ha formalizado la contratación de un estudio técnico, valorado en 230.000 euros y con un horizonte de ejecución de un año, que servirá como piedra angular para la futura declaración de las reservas marinas de Teno y Anaga. Este movimiento responde a la hoja de ruta pactada entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el Ejecutivo autonómico y la corporación insular, con el fin último de revertir el agotamiento de los caladeros locales.
La iniciativa, que recupera una propuesta formulada hace casi cuatro décadas por el biólogo Juan José Bacallado, busca dotar a estas franjas litorales de un marco jurídico de protección estricta. La figura de la reserva marina no solo implica una restricción de usos, sino que constituye una herramienta de gestión pesquera diseñada para permitir la recuperación de la biomasa mediante la vigilancia y la limitación de la presión extractiva. El estudio encargado a la empresa pública Tragsa Tec será el documento técnico que el Gobierno central requiere para tramitar la declaración definitiva, un paso que fue consensuado durante una reunión técnica celebrada en Madrid el pasado mes de junio entre representantes de las administraciones implicadas.
Desde una perspectiva técnica, el análisis abordará la compleja convivencia entre la conservación ambiental y las actividades económicas —pesca, turismo y buceo— que se desarrollan en estos enclaves. El consejero de Sector Primario, Valentín González, ha subrayado que el éxito de esta medida dependerá de la capacidad de integrar las demandas de los sectores afectados bajo un consenso amplio. La importancia de estas zonas radica en su singularidad orográfica y su aislamiento, factores que han permitido conservar una biodiversidad que, según los estudios previos realizados por la Universidad de La Laguna y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), resulta fundamental para el equilibrio ecológico de la isla.
El proyecto abarca un total de 47 kilómetros de costa, divididos casi a partes iguales entre Teno y Anaga, una zonificación que ya recibió el visto bueno del pleno del Cabildo y del Gobierno de Canarias en 2010. La puesta en marcha de estas reservas se presenta, a ojos de la administración insular, como una garantía para la viabilidad a largo plazo de la pesca artesanal y las cofradías, además de una apuesta por la sostenibilidad del consumo de productos del mar. Con este encargo, Tenerife se posiciona para blindar un patrimonio natural que alberga una parte significativa de la riqueza biológica del archipiélago, transformando una reivindicación histórica en una política pública de gestión de recursos marinos.