
Tenerife impulsa una estrategia integral de sostenibilidad y resiliencia climática para 2025
El Cabildo de Tenerife impulsa una estrategia integral de sostenibilidad para el periodo 2024-2025, centrada en la modernización de infraestructuras hídricas, la descarbonización energética, la gestión eficiente de residuos y el refuerzo de la protección frente a incendios forestales.
La gestión del medio natural en Tenerife atraviesa una fase de transformación operativa, marcada por una inversión pública intensiva y un cambio en el paradigma de la sostenibilidad, según se desprende de los datos facilitados recientemente por la Consejería insular. Esta estrategia, que abarca el periodo 2024-2025, busca equilibrar la presión turística y demográfica con la preservación de ecosistemas críticos, integrando desde la modernización de infraestructuras hídricas hasta la profesionalización de los dispositivos contra incendios.
En el ámbito de la resiliencia climática, el Cabildo ha priorizado la autosuficiencia energética de sus instalaciones críticas. La integración de paneles fotovoltaicos en plantas desalinizadoras —como las de Adeje y Arona— y la creación de 31 comunidades energéticas a través de la Oficina de Transformación Comunitaria reflejan un esfuerzo por descarbonizar procesos esenciales. Paralelamente, la movilidad eléctrica ha recibido un impulso con la habilitación de 42 puntos de recarga insulares, complementados por otros 47 de titularidad municipal, con una dotación presupuestaria de 2,7 millones de euros.
La gestión del agua y los residuos constituye otro pilar de esta hoja de ruta. Ante el estrés hídrico, se ha incrementado la capacidad de desalinización en puntos estratégicos como Granadilla, Fonsalía, Adeje y Arona, mientras que en Abona se han incorporado módulos de alta eficiencia. En cuanto a la economía circular, el contrato con la empresa Nivaria, dotado con 474 millones de euros, junto a una inversión adicional de 55 millones, busca centralizar la logística de residuos para optimizar el tratamiento de lixiviados y escombros de construcción, reduciendo así la huella de carbono asociada al transporte de desechos.
La protección de la biodiversidad y la prevención de catástrofes se han abordado mediante un enfoque multidisciplinar. En el Parque Rural de Anaga, se han destinado más de 3 millones de euros a la prevención de incendios, mientras que el Operativo Brifor ha reforzado su capacidad con 760 efectivos, drones, cámaras térmicas y el apoyo del Ministerio de Defensa. Tras el gran incendio de 2023, las labores se centran ahora en la restauración edáfica y la repoblación forestal. Asimismo, el control de especies invasoras, como el muflón, el conejo o el rabo de gato, se combina con programas de educación ambiental y voluntariado para fomentar la corresponsabilidad ciudadana.
Finalmente, la financiación de estas políticas se apoya en la consolidación de la ecotasa en enclaves de alta afluencia, como el Parque Nacional del Teide y el Barranco de Masca. Estos ingresos han permitido sufragar el mantenimiento de infraestructuras de uso público y la conservación directa de los hábitats. Este marco de actuación se completa con una apuesta por la seguridad civil, testada en ejercicios internacionales como el EU-Modex 2025, que ha servido para actualizar los planes de emergencia municipales y mejorar la interoperabilidad entre los centros de coordinación insulares y locales.