
Tenerife proyecta seis nuevas balsas para optimizar el uso de agua regenerada y reducir vertidos al mar
El Consejo Insular de Aguas de Tenerife proyecta la construcción de seis nuevas balsas para optimizar el uso de aguas regeneradas en la agricultura y reducir los vertidos al litoral.
La gestión hídrica en Tenerife se enfrenta a un punto de inflexión estratégico. Tal y como ha trascendido durante el reciente Congreso Internacional de Balsas y Vertidos (BalVert), el Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf) ha diseñado una hoja de ruta para ampliar la capacidad de almacenamiento de recursos regenerados. Esta planificación no solo responde a una necesidad de optimización para el sector primario, sino que se alinea con la urgencia administrativa de mitigar el impacto ambiental derivado de los vertidos al litoral, un problema crónico en la gestión de infraestructuras de la isla.
La estrategia insular contempla la creación de seis nuevas balsas, distribuidas geográficamente para equilibrar la oferta hídrica entre el norte y el sur. Según la consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, Blanca Pérez, el propósito último es completar el ciclo integral del agua, evitando que los excedentes de las depuradoras se pierdan en el océano, especialmente en las épocas donde el consumo agrícola desciende.
El despliegue de estas infraestructuras se encuentra en estados de maduración dispares, desde la fase de redacción de proyectos hasta la búsqueda de financiación o la ejecución material. Entre las actuaciones más inmediatas destaca la balsa de Las Charquetas, en Guía de Isora, cuya entrada en servicio está programada para este ejercicio. Con una inversión de 8,5 millones de euros, esta obra aportará 253.000 metros cúbicos de capacidad, aprovechando el caudal de la depuradora del oeste.
En el ámbito de las inversiones de mayor envergadura, el proyecto de Arico se perfila como una pieza clave, con un presupuesto estimado de 15,2 millones de euros y una capacidad superior a los 137.000 metros cúbicos, aunque su viabilidad definitiva queda supeditada a la formalización de un convenio con la sociedad estatal Acuaes. Por su parte, la balsa de Güímar se halla actualmente en proceso de diseño, con el objetivo de integrar el agua tratada proveniente de la depuradora comarcal, cuya operatividad está fijada para marzo de 2025.
El mapa de infraestructuras se completa con otras tres localizaciones estratégicas: Las Llanadas (Los Realejos), Pasada del Santo (Santa Úrsula) y Los Corraletes (Tacoronte). La puesta en marcha de este conjunto de balsas representa un esfuerzo por dotar a la agricultura tinerfeña de una mayor resiliencia ante la escasez, al tiempo que se intenta corregir una deficiencia histórica en el tratamiento y aprovechamiento de las aguas residuales depuradas.