Pionero estudio genético busca preservar el drago canario.

Pionero estudio genético busca preservar el drago canario.

Recurso: El Día

El Cabildo de Tenerife impulsa la primera investigación genética exhaustiva del drago canario, especie en peligro, para asegurar su conservación y la reconstrucción de sus ecosistemas.

La fragilidad de especies emblemáticas como el drago canario, acentuada por eventos recientes como el desplome de un ejemplar monumental en Los Realejos, ha impulsado la primera investigación exhaustiva sobre la singularidad genética de esta planta. Según adelanta el Cabildo de Tenerife, el estudio, liderado por la Unidad Orgánica de Biodiversidad de la corporación insular y dirigido por el biólogo José Alberto Delgado, busca sentar las bases para la preservación de una especie catalogada en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 18.800 euros y el apoyo del Jardín Botánico Viera y Clavijo de Gran Canaria, ha iniciado ya la recolección de más de 200 muestras. Estas proceden principalmente de Tenerife, pero también de La Gomera, La Palma y El Hierro, abarcando las poblaciones naturales de Dracaena draco en el archipiélago. Un equipo de una docena de investigadores se encargará de analizar esta información genética para determinar el grado de singularidad de las poblaciones tinerfeñas y su afinidad con las de las otras islas.

Más allá del análisis de ADN, la iniciativa contempla una vertiente práctica de conservación: la reconstrucción de un draconal, o bosque de dragos, en la Hacienda de Boquín, en Icod de los Vinos. La idea es recrear estos ecosistemas históricos mediante la plantación de esquejes de ejemplares genéticamente singulares identificados en la investigación, emulando los paisajes que antaño poblaban barrancos y acantilados canarios.

A petición del Cabildo de Tenerife, el estudio también extenderá su alcance a las poblaciones no naturales de la isla, que hoy son las más abundantes. El objetivo es establecer los orígenes geográficos de los dragos plantados con fines ornamentales en parques y jardines, una práctica extendida debido a su facilidad de reproducción, adaptabilidad y belleza.

A pesar de su profundo arraigo cultural y su imponente presencia en el paisaje insular –estas plantas de porte arbóreo, que pueden superar los quince metros de altura, no son árboles en sentido estricto–, el conocimiento sobre la procedencia y el grado de exclusividad de las distintas poblaciones de drago en la Macaronesia (Canarias, Madeira y Cabo Verde) presenta aún importantes lagunas. La investigación busca llenar estos vacíos, cruciales para una gestión efectiva de su conservación.

El drago, cuyo nombre científico Dracaena draco rinde homenaje mitológico a los dragones (del griego drakaina, dragona, y del latín draco, dragón), es conocido por su savia rojiza, que al contacto con el aire adquiere una tonalidad que recuerda a la sangre, valorada históricamente por sus propiedades curativas. Esta característica, junto a su peculiar copa, ha fascinado a viajeros y naturalistas, como el escritor belga Jules Leclercq, quien en 1879 describió su aspecto como el de "un enorme candelabro soportando un bosque de yucas".

Todas las semillas de poblaciones naturales muestreadas en este proyecto científico serán depositadas en el Banco de Germoplasma del Jardín Botánico Viera y Clavijo de Gran Canaria, constituyendo una "copia de seguridad" de la diversidad genética de la especie. Esta medida asegurará la trazabilidad geográfica para futuras intervenciones conservacionistas, como reintroducciones o refuerzos poblacionales, siguiendo las pautas del Manual de Buenas Prácticas de Restauración Ambiental. Las diferencias genéticas identificadas, combinadas con datos geográficos y climáticos, serán determinantes para seleccionar el origen de los individuos en la restauración ambiental de zonas de distribución natural o la creación de nuevos núcleos poblacionales.