
El Cabildo de Tenerife impulsa un plan de protección del patrimonio histórico ante incendios a 20 años del siniestro de la Casa Salazar
El Cabildo de Tenerife impulsa un programa de formación especializada para mejorar la prevención y respuesta ante emergencias en bienes patrimoniales, conmemorando el vigésimo aniversario del incendio de la Casa Salazar en San Cristóbal de La Laguna.
La memoria colectiva de San Cristóbal de La Laguna, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sigue marcada por la cicatriz que dejó el incendio de la Casa Salazar hace dos décadas. Tal y como recoge la información difundida recientemente, el Cabildo de Tenerife ha decidido convertir este vigésimo aniversario en un punto de inflexión para blindar el legado histórico insular, impulsando una serie de jornadas técnicas y formativas destinadas a profesionalizar la respuesta ante emergencias en bienes de especial valor.
El proyecto, coordinado por el Consorcio de Bomberos de la isla, busca trascender la mera reacción ante siniestros para consolidar una cultura de prevención integral. La iniciativa, que tendrá su epicentro en la Ciudad de los Adelantados el próximo mes de septiembre, pretende articular un foro de trabajo donde converjan las administraciones públicas, los propietarios de inmuebles protegidos y los equipos de intervención. El propósito es claro: la elaboración y puesta en marcha de planes de salvaguarda que permitan una gestión de riesgos más eficiente y coordinada.
La vulnerabilidad de los edificios históricos frente al fuego exige una especialización técnica que va más allá de la extinción convencional. Por ello, el programa incluye un ciclo de talleres previos, programados entre junio y julio, que abordarán competencias críticas como el apuntalamiento de estructuras, la manipulación segura de obras de arte y la protección de elementos voluminosos. Estas sesiones están diseñadas para instruir a los efectivos del Consorcio de Bomberos, las brigadas forestales (Brifor) y las agrupaciones de protección civil, dotándoles de herramientas específicas para actuar sobre Bienes de Interés Cultural (BIC).
Desde la dirección insular de Seguridad y Emergencias se subraya que esta estrategia responde a una responsabilidad histórica ineludible. El siniestro de 2006, que devastó la sede del Obispado, no solo supuso una pérdida material irreparable, sino que actuó como un catalizador para que las administraciones españolas comenzaran a priorizar la protección patrimonial en sus protocolos de seguridad. Ahora, el Cabildo busca retomar ese compromiso, integrando el conocimiento de expertos y técnicos para elevar los estándares de intervención. La meta final es garantizar que, ante una eventual crisis, la capacidad de respuesta sea capaz de preservar la integridad de los tesoros arquitectónicos y artísticos que definen la identidad de Tenerife.