
Tenerife creará el Gran Centro de Supercomputación del Atlántico para potenciar la investigación y la IA
El Cabildo de Tenerife impulsa la soberanía tecnológica del archipiélago con la creación del Gran Centro de Supercomputación del Atlántico, una infraestructura de 1,4 petaflops fruto de una alianza público-privada para potenciar la investigación científica y la diversificación económica.
La apuesta por la soberanía tecnológica en Canarias da un salto cualitativo con la creación del Gran Centro de Supercomputación del Atlántico, una infraestructura que, según ha comunicado el Cabildo de Tenerife, posicionará a la isla como el quinto nodo de mayor potencia de cálculo en el mapa nacional. Este movimiento estratégico, que busca transformar la capacidad de procesamiento de datos en el archipiélago, se articula mediante una alianza público-privada entre el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) y la firma germana Bechtle.
El proyecto, cuya hoja de ruta contempla una inversión inicial de 5,5 millones de euros —con una proyección de alcanzar los 10 millones en etapas sucesivas—, responde a la necesidad de reducir los tiempos de ejecución en investigaciones científicas complejas, pasando de ciclos de meses a ventanas temporales de apenas horas. Desde una perspectiva técnica, el sistema se ha diseñado bajo una arquitectura híbrida que combina unidades de procesamiento central (CPU) y unidades de procesamiento gráfico (GPU). Esta configuración permitirá alcanzar una potencia de cómputo total situada en el rango de los 1,3 a 1,4 petaflops, con una distribución de 300 teraflops en CPU y cerca de un petaflop destinado específicamente a tareas de inteligencia artificial.
Más allá de las cifras, la relevancia de esta infraestructura radica en su capacidad para actuar como catalizador de la diversificación económica insular. El despliegue técnico no solo triplicará el volumen de almacenamiento disponible y duplicará la capacidad de supercomputación actual de Tenerife, sino que pretende consolidar un ecosistema de innovación que sirva de soporte a instituciones académicas y científicas de referencia, como la Universidad de La Laguna, el CSIC y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).
El impacto de este centro se proyecta sobre sectores estratégicos que van desde la genómica y la ciberseguridad hasta la industria aeroespacial y el sector audiovisual. Al integrar en un mismo entorno la supercomputación, la inteligencia artificial y servicios en la nube, el Cabildo busca retener talento joven y atraer empresas tecnológicas que requieran de una infraestructura de alta disponibilidad. Esta iniciativa se enmarca en una trayectoria de especialización técnica que ya demostró su utilidad operativa durante la crisis sanitaria, cuando la capacidad de cómputo local fue determinante para el análisis genético de las variantes del virus. Con este paso, Tenerife no solo refuerza su infraestructura digital, sino que se posiciona como un nodo de conectividad y competitividad científica en el Atlántico.