
Tenerife activa un plan de emergencia ante la amenaza de la avispa asiática tras su llegada a Gran Canaria
El Cabildo de Tenerife ha convocado de urgencia a la Mesa de la Apicultura para diseñar una estrategia de vigilancia y contención ante la amenaza que supone la reciente llegada de la avispa asiática a Gran Canaria.
La reciente confirmación de la presencia de Vespa velutina en Gran Canaria ha activado todas las alarmas en el archipiélago, obligando a las autoridades insulares a blindar sus ecosistemas ante una amenaza que, de consolidarse, podría resultar devastadora para la biodiversidad local y la economía apícola. Tal y como ha trascendido en las últimas horas, el Cabildo de Tenerife ha convocado de urgencia a la Mesa de la Apicultura con el propósito de diseñar una estrategia de contención y vigilancia que evite el asentamiento de esta especie invasora en la isla.
El despliegue preventivo, liderado por el consejero del Sector Primario, Valentín González, busca articular una respuesta que trascienda la mera vigilancia administrativa, integrando a los actores clave del sector. En la reunión participaron técnicos de la Casa de la Miel junto a las principales organizaciones de productores —Apiten, Foapi y Apiteide—, quienes han trasladado su preocupación ante el riesgo que supone este depredador para las colonias de abejas melíferas, fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas insulares y la polinización de cultivos.
La estrategia acordada se fundamenta en dos pilares: la concienciación social y la capacidad de respuesta técnica. En el corto plazo, se pondrá en marcha una campaña informativa dirigida a la ciudadanía para facilitar la identificación de ejemplares y establecer protocolos claros de aviso ante posibles avistamientos. Paralelamente, se ha formalizado la creación de un comité multidisciplinar que aglutinará a expertos del Cabildo, el Gobierno autonómico y la Universidad de La Laguna. Este grupo de trabajo tendrá la responsabilidad de coordinar una intervención rápida y especializada, garantizando que, ante cualquier sospecha de incursión, la respuesta sea inmediata y esté respaldada por el rigor científico necesario para neutralizar el foco antes de que se convierta en una plaga incontrolable.
Este movimiento preventivo responde a la necesidad de proteger el sector apícola canario, que ya enfrenta retos significativos derivados del cambio climático y la presión de otras especies invasoras. La colaboración entre la administración y el ámbito académico resulta, en este contexto, una herramienta indispensable para salvaguardar la integridad de la fauna autóctona frente a un invasor que ha demostrado una alta capacidad de adaptación en otros territorios peninsulares y europeos.