El Cabildo de Tenerife lanza los proyectos CONTROLA y REINTEGRA para combatir el consumo de alcohol y benzodiacepinas

El Cabildo de Tenerife lanza los proyectos CONTROLA y REINTEGRA para combatir el consumo de alcohol y benzodiacepinas

Recurso: El Día

El Cabildo de Tenerife ha licitado los proyectos piloto CONTROLA y REINTEGRA para descentralizar la atención sanitaria y combatir el consumo problemático de benzodiacepinas y alcohol mediante intervenciones comunitarias tempranas.

La reciente decisión del Cabildo de Tenerife de licitar los proyectos piloto CONTROLA y REINTEGRA marca un cambio de paradigma en la gestión insular de la salud pública, al desplazar el foco desde la atención hospitalaria reactiva hacia la intervención comunitaria temprana. Tal y como ha comunicado la Corporación insular, esta estrategia busca mitigar el impacto de dos problemáticas con alta prevalencia en el archipiélago: el uso problemático de benzodiacepinas y las complicaciones derivadas del consumo de alcohol.

La relevancia de esta medida se sustenta en cifras que sitúan a la provincia de Santa Cruz de Tenerife por encima de la media autonómica en indicadores de riesgo relacionados con el alcohol, sumado a un dato regional donde hasta un 24% de la población recurre a psicofármacos. Ante este escenario, el Ejecutivo insular, bajo la dirección de Rosa Dávila, ha diseñado un despliegue de doce meses que busca descentralizar la asistencia. Mientras que el programa CONTROLA se focalizará en adultos de hasta 55 años con consumos incipientes de benzodiacepinas —priorizando municipios rurales con menos de 20.000 habitantes mediante terapias no farmacológicas—, la iniciativa REINTEGRA establecerá un puente asistencial para pacientes con patologías digestivas vinculadas al alcohol, asegurando el seguimiento tras su paso por el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria en catorce municipios.

Desde una perspectiva técnica, la apuesta del consejero Juan Acosta por equipos multidisciplinares —compuestos por psicólogos y trabajadores sociales— responde a la necesidad de visibilizar consumos que, por su naturaleza legal o su arraigo cultural, suelen permanecer ocultos hasta alcanzar estadios críticos. La integración de estos programas en el Plan Canario sobre Adicciones y en el convenio con el Servicio Canario de la Salud subraya la intención de consolidar una red de prevención que no solo actúe en el ámbito clínico, sino que se infiltre en el tejido social de los municipios.

El éxito de estos proyectos piloto, que combinan el acompañamiento individual con sesiones grupales, determinará la viabilidad de un modelo que aspira a reducir la presión sobre los servicios de urgencias y mejorar la calidad de vida de los colectivos más vulnerables. La licitación, por tanto, no solo representa un trámite administrativo, sino el inicio de una prueba de concepto que, de arrojar resultados positivos, podría redefinir los protocolos de atención a la salud mental y las adicciones en toda la red insular.