Tenerife invertirá 500 millones para alcanzar el 97% de depuración y regeneración de agua en 2026

Tenerife invertirá 500 millones para alcanzar el 97% de depuración y regeneración de agua en 2026

Recurso: Diario de Avisos

El Cabildo de Tenerife invertirá más de 500 millones de euros para transformar su gestión hídrica hacia un modelo de economía circular que elevará la capacidad de depuración y regeneración de aguas residuales para el sector agrícola al 97% en 2026.

La gestión hídrica en Tenerife atraviesa un punto de inflexión estratégico, según los datos expuestos recientemente por la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, durante el Pleno de la corporación insular. La administración insular ha reorientado su política hidráulica, abandonando el enfoque tradicional centrado exclusivamente en el saneamiento y vertido para adoptar un modelo de economía circular donde el agua residual se revaloriza como un activo esencial para el sector primario.

Este cambio de paradigma se sustenta en una ambiciosa hoja de ruta inversora que moviliza más de 500 millones de euros, sumando los 363,99 millones de las actuaciones en curso y los 147,15 millones contemplados en el convenio con la sociedad estatal ACUAES. El objetivo técnico es cerrar el ciclo del agua mediante una cadena operativa que integra la recogida, transporte, depuración, regeneración y, finalmente, la reutilización.

Desde una perspectiva cuantitativa, la capacidad de tratamiento de la isla ha experimentado una evolución notable. Si en 2023 la infraestructura existente permitía gestionar el 52% de las aguas residuales, la ejecución de los proyectos actuales elevará esta cifra al 86%. La culminación de las depuradoras del Área Metropolitana y del sistema Arona-Este-San Miguel, bajo responsabilidad estatal, permitirá alcanzar una cobertura del 97%. En términos de volumen, la capacidad de depuración pasará de 92.700 metros cúbicos diarios en 2023 a 152.700 en 2026, lo que representa un incremento del 65% en un trienio.

Más allá del tratamiento, el indicador de regeneración —el proceso que permite el uso agrícola— refleja la verdadera magnitud de la transformación. La capacidad instalada para este fin pasará de 80.500 metros cúbicos diarios a 143.500 en 2026, un aumento del 78%. Esto supone pasar de 29 a 52 hectómetros cúbicos anuales, una cifra equivalente a 23 millones de metros cúbicos adicionales cada año. Actualmente, el ente público BALTEN ya distribuye un mayor volumen de agua regenerada que de agua blanca, consolidando este recurso como un pilar para el abastecimiento del campo tinerfeño.

La complejidad de este despliegue radica en la interdependencia de los sistemas. El éxito del modelo depende de una red capilar que conecta las redes municipales —responsabilidad de los ayuntamientos— con las infraestructuras supramunicipales gestionadas por el Consejo Insular de Aguas, el Gobierno de Canarias y entidades como ACUAES y SEIASA. La transición es heterogénea: mientras zonas como el noreste o el eje Adeje-Arona ya operan con un aprovechamiento total del caudal regenerado, otros puntos como el Valle de Güímar, la Isla Baja, Arico-Fasnia, el Oeste y Granadilla se encuentran en distintas fases de consolidación de sus infraestructuras.

En definitiva, el salto cualitativo se mide en la capacidad de las instalaciones: de las ocho depuradoras operativas en 2023, solo tres contaban con sistemas de regeneración. Para 2026, la red contará con doce plantas, de las cuales nueve estarán habilitadas para devolver el agua al ciclo productivo, reduciendo la dependencia de otras fuentes hídricas y minimizando el impacto ambiental en el litoral.