
Inician los trámites para una inversión de 33 millones en la red eléctrica del sureste de Tenerife
El Gobierno de Canarias ha iniciado la tramitación de un proyecto de 33 millones de euros para modernizar la red eléctrica del Valle de Güímar, destacando la construcción de la subestación de Las Rosas como eje estratégico para la estabilidad energética de Tenerife.
La modernización del sistema energético en el sureste de Tenerife ha dado un paso administrativo decisivo. Tal y como recoge Diario de Avisos, el Ejecutivo autonómico ha iniciado el trámite de información pública para cuatro expedientes que articulan un ambicioso despliegue de infraestructuras eléctricas en el Valle de Güímar, con una inversión global que supera los 33 millones de euros.
El eje vertebrador de esta planificación es la futura subestación de Las Rosas, una instalación de 220/66 kV que se erige como pieza fundamental para la estabilidad del suministro regional. Más allá de su capacidad técnica inmediata, el diseño de esta planta responde a una visión estratégica a largo plazo: servir de nodo de conexión para la central hidroeléctrica de bombeo proyectada en la zona, una infraestructura que, según las previsiones, debería cubrir el 33% de la demanda eléctrica insular en un horizonte de doce años.
El proyecto, impulsado por Red Eléctrica de España, contempla una red de conexiones que abarca los términos municipales de Candelaria, Arafo y Güímar. Entre las actuaciones técnicas detalladas en los expedientes figuran una línea de transporte subterráneo de 220 kV con origen en Las Caletillas, así como un trazado mixto —aéreo y soterrado— de 66 kV destinado a enlazar el Polígono Industrial de la comarca con el municipio de Arico.
Desde el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Santa Cruz de Tenerife, su gerente, Alejandro González, ha subrayado la relevancia de esta intervención para la robustez del sistema. La actual configuración energética de la isla, caracterizada por una alta concentración de generación en puntos específicos como la central térmica de Granadilla y los diversos parques de energías renovables del sur, exige una red de transporte capaz de salvar la brecha entre los centros de producción y los núcleos de consumo.
La necesidad de "mallar" la red —término técnico que alude a la creación de una estructura interconectada— es, a juicio de los expertos, la clave para garantizar la resiliencia del suministro. La dependencia de líneas de transporte únicas constituye un riesgo operativo ante posibles incidencias, por lo que la transformación de la tensión eléctrica en las proximidades de las áreas industriales y urbanas se presenta como una medida indispensable para evitar cuellos de botella y asegurar la continuidad del servicio en una comarca en constante crecimiento.