Cierra Casa Perico en Los Realejos: el fin de un referente de la gastronomía tradicional tinerfeña

Cierra Casa Perico en Los Realejos: el fin de un referente de la gastronomía tradicional tinerfeña

Recurso: El Día

El emblemático restaurante Casa Perico en Los Realejos cerrará sus puertas en dos meses debido a la jubilación de sus propietarios, evidenciando la crisis de relevo generacional en la restauración tradicional canaria.

La jubilación de los propietarios de Casa Perico, un establecimiento emblemático situado en el camino Atravesado de Los Realejos, pone de manifiesto una problemática creciente en el sector de la restauración tradicional canaria: la falta de relevo generacional. Tal y como han difundido los creadores de contenido @guachinchesmodernos, este local, referente de la cocina casera en Tenerife, cesará su actividad en un plazo de dos meses, marcando el fin de una etapa para la gastronomía local.

Este cierre no solo supone la pérdida de un espacio que preservaba la esencia de los guachinches —aquellos lugares donde el vino de cosecha propia se sirve en un entorno doméstico—, sino que también refleja la fragilidad de un modelo de negocio que, a menudo, carece de la estructura administrativa de la hostelería convencional. La ausencia de sistemas de pago electrónicos, como datáfonos o plataformas digitales, y la gestión basada en la confianza mutua, son rasgos distintivos de una forma de entender el servicio que se enfrenta a las presiones de la modernidad y a la saturación turística.

La experiencia en Casa Perico, valorada con una puntuación de 4,3 en las plataformas de reseñas, se ha visto alterada en tiempos recientes por el impacto de la viralidad en redes sociales. La alta demanda provocada por la exposición mediática obligó al local a interrumpir su servicio el año pasado, debido a comportamientos incívicos por parte de algunos visitantes. Este fenómeno subraya la necesidad de un consumo responsable y respetuoso hacia negocios familiares que, por su propia naturaleza, no están dimensionados para absorber flujos masivos de clientes.

En cuanto a su oferta gastronómica, el establecimiento ha mantenido una carta inalterable basada en recetas de raíz, destacando elaboraciones como el pescado salado con papas arrugadas, las albóndigas, el pulpo y las judías, finalizando con la tradicional timba. El modelo de gestión, que permitió a un grupo de cinco personas abonar 53 euros por una comida completa, ejemplifica una relación calidad-precio difícil de encontrar en los circuitos comerciales estandarizados.

Para aquellos interesados en visitar el local antes de su cierre definitivo, el horario de atención se limita a los lunes, martes, miércoles y jueves, de 18:00 a 21:30 horas, y los sábados, de 12:00 a 15:00 horas, permaneciendo cerrado los viernes y domingos. La clausura de este espacio, más allá de la anécdota, invita a una reflexión sobre la preservación del patrimonio inmaterial de las islas y el impacto que la digitalización y el turismo de masas ejercen sobre los negocios de carácter artesanal.