
Tenerife alcanza un récord histórico de empleo con más de 460.000 trabajadores activos
El mercado laboral de Tenerife alcanza un máximo histórico con más de 460.000 trabajadores y una tasa de paro del 8,76%, aunque el sector empresarial advierte sobre los riesgos de la inflación y la falta de mano de obra cualificada.
El mercado laboral de Tenerife ha alcanzado un hito histórico al cierre del primer trimestre de 2026, situándose como el principal dinamizador de la economía regional. Tal y como recoge el último Boletín de Coyuntura Económica, promovido por el Cabildo y redactado por la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, la isla ha logrado superar la barrera de los 460.000 trabajadores en activo, un registro sin precedentes en la serie estadística.
Este desempeño positivo se traduce en una tasa de desempleo del 8,76%, un nivel de contención del paro que no se observaba desde mediados de 2007. La cifra resulta especialmente significativa al compararla con el promedio autonómico, situándose casi tres puntos porcentuales por debajo, lo que evidencia una brecha de competitividad favorable para la isla. El análisis sectorial pone de relieve el papel de los servicios, que mantienen un tejido empresarial superior a las 23.000 unidades, y la industria, que ha logrado incorporar 447 nuevos puestos de trabajo a su estructura.
No obstante, este escenario de expansión convive con una atmósfera de prudencia en el tejido corporativo. A pesar de los indicadores de empleo, el informe advierte sobre la presión que ejercen el encarecimiento de los insumos y la persistencia de la inflación sobre los márgenes de beneficio. Esta coyuntura, sumada a una tendencia de contención en el gasto de los hogares, dibuja un horizonte donde el crecimiento debe enfrentarse a la incertidumbre macroeconómica.
Desde la presidencia de la Cámara de Comercio, Santiago Sesé ha puesto el foco en las vulnerabilidades estructurales que podrían comprometer esta trayectoria. Más allá de la coyuntura, el diagnóstico apunta a dos desafíos críticos: la escasez de mano de obra cualificada, que limita la capacidad de respuesta de las empresas ante la demanda, y un déficit de inversión acumulado que, a largo plazo, podría lastrar la productividad. En este sentido, el dinamismo actual se percibe como una oportunidad que requiere de políticas activas para corregir los desajustes en el mercado laboral y fomentar una mayor capitalización del sector privado.