Intensifican la vigilancia volcánica en Tenerife ante una actividad sísmica inusual sin riesgo de erupción inminente

Intensifican la vigilancia volcánica en Tenerife ante una actividad sísmica inusual sin riesgo de erupción inminente

Recurso: Diario de Avisos

Las autoridades han intensificado la vigilancia sobre el sistema volcánico de Tenerife tras detectar un ciclo de actividad sísmica inusual, aunque descartan una erupción inminente al no registrarse señales críticas de riesgo.

La vigilancia sobre el sistema volcánico de Tenerife se ha intensificado tras la constatación de un ciclo de actividad sísmica inusual que se prolonga desde el pasado mes de febrero. Tal y como recoge el comité asesor del Pevolca, el organismo ha establecido un calendario de reuniones trimestrales para monitorizar la evolución de estos fenómenos, subrayando que, si bien el escenario actual se aleja de los parámetros de calma habituales, no existen indicios que apunten a una erupción inminente.

El análisis técnico, liderado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, pone el foco en la persistencia de los enjambres sísmicos. A diferencia de los registros históricos previos a 2026, donde los episodios de sismicidad eran breves, la tendencia actual muestra una mayor duración, alcanzando en ocasiones varios días de actividad ininterrumpida. Desde el inicio del verano, se han contabilizado tres nuevos episodios, caracterizados por un incremento en las señales de baja frecuencia, un indicador geofísico que los expertos vinculan al desplazamiento de fluidos en el subsuelo.

A pesar de este repunte, los especialistas insisten en la ausencia de señales críticas, como deformaciones del terreno significativas —que apenas alcanzan los dos centímetros en un trienio— o la presencia de intrusiones magmáticas corticales. Estos factores son determinantes para mantener el semáforo de riesgo en su nivel actual, descartando por el momento cualquier escalada hacia el color naranja. La comunidad científica recalca que, aunque la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo permanece en niveles bajos, la vigilancia debe ser constante, dado que el historial geológico de la isla contempla ciclos eruptivos centenarios.

El protocolo de actuación ante un posible cambio de escenario es claro: la preocupación se activaría únicamente si se detectaran terremotos de mayor magnitud a menor profundidad o si la población comenzara a percibir los movimientos sísmicos de forma recurrente. Por ahora, la actividad se mantiene dentro de los límites de detección instrumental, sin que se hayan registrado eventos sentidos por los habitantes. Este seguimiento periódico busca, en última instancia, garantizar una capacidad de reacción ante cualquier alteración del sistema, recordando que los precursores volcánicos suelen ofrecer ventanas de tiempo amplias, medidas en semanas o meses, antes de cualquier evento de mayor envergadura.