
El Cabildo de Tenerife flexibiliza las restricciones contra incendios en el norte y Anaga mientras mantiene el nivel 2 en el sur y oeste
El Cabildo de Tenerife ha flexibilizado a grado 1 las restricciones por riesgo de incendios en el norte y Anaga, mientras mantiene el grado 2 en el sur y oeste de la isla debido a las altas temperaturas.
La gestión de los espacios naturales en Tenerife afronta una fase de asimetría operativa tras la última resolución del Cabildo insular, que ha optado por una desescalada parcial en sus protocolos de prevención de incendios. Tal y como ha informado la institución insular, la normativa vigente se ha flexibilizado en el norte de la isla y en el macizo de Anaga, descendiendo al grado 1, mientras que las vertientes sur y oeste permanecen bajo el rigor del grado 2. Esta decisión, efectiva desde las 15:00 horas de este jueves, responde a una evaluación técnica que diferencia el comportamiento del riesgo forestal según la zona geográfica y las condiciones meteorológicas imperantes.
La persistencia de temperaturas elevadas obliga a mantener un control estricto en el sur y el oeste, donde el peligro de ignición sigue siendo crítico. En estas áreas, la administración insular mantiene la suspensión de eventos deportivos, romerías y actividades de control cinegético, además de restringir el acceso a zonas de acampada y áreas recreativas. Asimismo, el uso de maquinaria susceptible de generar chispas y la pirotecnia continúan vetados, al igual que el consumo de tabaco en infraestructuras forestales.
Por el contrario, el paso al grado 1 en el norte y Anaga permite recuperar el tránsito por senderos, pistas forestales y el acceso a propiedades privadas, así como la circulación en bicicleta o a caballo. No obstante, la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, y la consejera de Medio Natural, Blanca Pérez, han subrayado que esta relajación de las medidas no implica una ausencia de riesgo. La prohibición de encender fuego en exteriores —incluyendo barbacoas, fogones y cocinas de gas— se mantiene vigente en toda la isla, independientemente del grado de alerta, como medida de precaución ante el episodio de calor que atraviesa el archipiélago.
Esta estrategia de zonificación refleja la complejidad de la orografía tinerfeña, donde los microclimas determinan la vulnerabilidad del ecosistema. La normativa, que se mantendrá activa mientras persista la situación de alerta, busca equilibrar el uso público del monte con la protección de un patrimonio natural altamente sensible. Las autoridades han instado a la ciudadanía a extremar la prudencia y a seguir estrictamente las directrices de seguridad, recordando que la prevención es una responsabilidad compartida, especialmente ante la vulnerabilidad de los colectivos más expuestos a las altas temperaturas.