
El Hospital de La Candelaria ahorra 65.000 euros mediante la fabricación propia de instrumental médico en 3D
El Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria ha ahorrado 65.000 euros en dos años mediante la fabricación propia de instrumental médico personalizado mediante impresión 3D, logrando además duplicar su capacidad asistencial diaria.
La optimización de recursos en la sanidad pública española ha encontrado un aliado inesperado en la tecnología de fabricación aditiva. Tal y como ha trascendido recientemente, el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, en Tenerife, ha implementado un sistema de producción propia de instrumental para el área de Terapia Ocupacional que no solo mejora la atención al paciente, sino que ha logrado un ahorro acumulado de 65.000 euros en los últimos dos años.
Este modelo de gestión, pionero en el archipiélago canario, se basa en la colaboración interdisciplinar entre el personal sanitario y el servicio de Informática. El procedimiento permite sustituir la adquisición externa de dispositivos de mecanoterapia —cuyo coste unitario puede alcanzar los 2.316 euros— por piezas fabricadas in situ con un gasto de apenas 56 euros, lo que representa una reducción presupuestaria del 97,6%. Hasta la fecha, el centro ha desarrollado una docena de modelos distintos y cerca de treinta unidades, enfocadas principalmente a la rehabilitación de traumatismos en manos y muñecas.
Más allá del impacto económico, la ventaja competitiva de esta iniciativa reside en la personalización clínica. A diferencia de los equipos estandarizados, sujetos a patentes que impiden su reproducción, el equipo de La Candelaria diseña versiones adaptadas a las necesidades anatómicas y funcionales de cada paciente. Esta capacidad de ajuste permite, por ejemplo, crear réplicas a escala de herramientas convencionales, como la tabla canadiense, optimizando el tratamiento de lesiones específicas en dedos o articulaciones.
La eficiencia operativa también se ha visto incrementada. La disponibilidad inmediata de este material ha permitido que los terapeutas ocupacionales aumenten su capacidad asistencial, pasando de atender a una media de siete pacientes diarios a alcanzar los quince en una misma jornada. El flujo de trabajo, coordinado por el servicio de Rehabilitación, comienza con la identificación de una necesidad clínica, seguida por el diseño técnico y la impresión de los prototipos, cuyos tiempos de ejecución oscilan entre las cinco y las dieciocho horas según la complejidad de la pieza.
El alcance de esta tecnología en el hospital tinerfeño trasciende la terapia física. El departamento técnico emplea la impresión 3D para la creación de elementos de mantenimiento y repuestos descatalogados, como válvulas de fontanería o componentes de mobiliario hospitalario, evitando así reformas estructurales costosas. Ante el éxito de esta estrategia, la dirección del centro ya contempla la creación de un repositorio nacional de prototipos que pueda servir de referencia para otros hospitales del Sistema Nacional de Salud, una propuesta que se verá reforzada por la reciente adquisición de nuevos equipos de impresión para escalar la producción.