Homenajean en Tenerife a Francisco Muñoz Serrano, primera víctima del golpe de 1936 en la isla

Homenajean en Tenerife a Francisco Muñoz Serrano, primera víctima del golpe de 1936 en la isla

Recurso: El Día

Un acto de homenaje en Santa Cruz de Tenerife reivindica la figura de Francisco Muñoz Serrano, cabo de la Guardia de Asalto y primera víctima mortal del golpe de Estado de 1936 en la isla, como un ejercicio de reparación histórica y memoria democrática.

La memoria democrática en Canarias ha dado un paso significativo este fin de semana con la reivindicación de la figura de Francisco Muñoz Serrano, cabo de la Guardia de Asalto y, según los registros históricos analizados por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife (ARMHT), la primera víctima mortal del golpe de Estado de 1936 en la isla. Tal y como recoge la información difundida por la citada entidad, el acto de homenaje celebrado en la intersección de las calles del Castillo y Cruz Verde en Santa Cruz de Tenerife busca subvertir el significado de una fecha históricamente instrumentalizada, transformando el relato oficial en un ejercicio de reparación histórica.

El episodio que costó la vida a Muñoz Serrano, un cordobés de 35 años que llegó a la capital tinerfeña en 1933, se enmarca en el único enfrentamiento armado registrado en la ciudad durante las horas iniciales de la sublevación. El agente, que contaba con una trayectoria previa en el Cuerpo de Seguridad y era conocido por su labor en la resolución de incidentes locales, perdió la vida mientras intentaba, junto a otros efectivos, restablecer la legalidad constitucional y asistir al gobernador civil, Manuel Vázquez Moro, quien se encontraba retenido por las fuerzas rebeldes. La reconstrucción de los hechos, apoyada en las investigaciones de Pedro Medina Sanabria, detalla cómo el tiroteo resultó fatal tanto para el cabo como para el soldado Santiago Cuadrado, derivando posteriormente en la ejecución del teniente Alfonso González Campos, quien lideraba el destacamento.

Más allá del dato biográfico, el caso de Muñoz Serrano ilustra la fractura social que el régimen impuso durante décadas. Mientras la historiografía oficial ensalzaba a los sublevados, la figura del agente —padre de cuatro hijos— fue relegada al olvido, dejando a su familia en una situación de vulnerabilidad extrema. El testimonio de sus descendientes, presente en el acto, subraya cómo el trauma se transmitió de generación en generación, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia silenciosa frente a la narrativa impuesta.

La presidenta de la ARMHT, Mercedes Pérez Schwartz, vincula este homenaje con una problemática más amplia: la persistencia de símbolos de exaltación en el espacio público y la carencia de una pedagogía histórica rigurosa en el sistema educativo. Para la asociación, la recuperación de nombres concretos es una herramienta necesaria para combatir el desconocimiento sobre el periodo. Este debate cobra especial relevancia en el contexto actual de Santa Cruz de Tenerife, donde la permanencia de monumentos como el de Juan de Ávalos sigue generando una profunda controversia social.

La jornada no solo sirvió para honrar a un agente que murió en defensa de sus funciones, sino para visibilizar a las familias que, como la de la propia Pérez Schwartz —nieta del último alcalde republicano de la ciudad, desaparecido tras el golpe—, sufrieron el expolio, la persecución y el desamparo económico. En un momento en que la Ley de Memoria Democrática intenta articular políticas de reparación, la iniciativa de la ARMHT propone un cambio de enfoque: sustituir la monumentalidad de los símbolos por la dignificación de las víctimas anónimas, recordando que, tras cada cifra de la Guerra Civil, existió una trayectoria vital truncada por la violencia.