
Díaz Frías desvela que el fin guanche en Tenerife no fue en "Los Magotes"
Una investigación de Nelson Díaz Frías redefine la última batalla de la conquista de Tenerife, corrigiendo su ubicación y resaltando el papel clave del mercenario Jorge Grimón.
El final del dominio guanche en Tenerife es un capítulo de nuestra historia que aún hoy no conocemos del todo bien. Fue una acción militar, pero no sabemos dónde ocurrió exactamente y hay poca información directa sobre ella.
Nelson Díaz Frías, cronista oficial de Vilaflor, lleva años investigando este suceso a fondo, basándose solo en documentos.
Para este historiador, el primer error está en el nombre del lugar donde se libró la última batalla. No fue "Los Magotes", como a veces se dice. El documento original del siglo XVI habla claramente de "Mogotes". Este era un término antiguo en español que significaba un pequeño cerro o promontorio natural, y que todavía se usa en algunos países de Hispanoamérica. No era un nombre propio de un lugar, sino una descripción del terreno. Por eso, el nombre no aparece en los mapas posteriores.
Como "Mogotes" describe un tipo de relieve y no un sitio concreto, hoy no podemos saber con exactitud dónde fue la batalla. Sin embargo, todo apunta a que pudo ser en la Montaña de Guaza, el Roque del Conde o zonas cercanas.
Después del desembarco castellano en 1494 y las batallas de la Matanza de Acentejo, la Victoria de Acentejo y La Laguna, la isla ya estaba casi dominada. Solo quedaban pequeños grupos guanches resistiendo en Icod y Abona.
En ese momento, Alonso Fernández de Lugo recurrió a Jorge Grimón, un mercenario flamenco con experiencia en la guerra de Granada. Grimón y sus hombres fueron los primeros en usar armas de fuego en Canarias. Los relatos de la época dicen que la intervención de Grimón fue clave para romper el cerco guanche y acabar con los últimos focos de resistencia en el sur de la isla.
Aunque no se puede asegurar dónde desembarcó Grimón, todo indica que fue en Los Cristianos. Un documento de 1516 menciona "las tierras en Abona, el corral que dicen de Los Cristianos", lo que sugiere que los conquistadores habían levantado allí refugios temporales.
Una prueba fundamental es la información testimonial de 1506, que el propio Grimón impulsó para que la Corona reconociera sus méritos. En ella, varios soldados declararon que gracias a su ayuda "se acabó de ganar la Isla". Incluso llegaron a decir que sin él "habrían muerto de hambre, cercados por los guanches".
El 29 de septiembre de 1496, día de San Miguel Arcángel, se dio por terminada la contienda. Esta fecha incluso aparece en el pendón de la Isla que mandó bordar Juana I de Castilla.
En este sentido, las afirmaciones sobre campos de concentración para los vencidos o violaciones brutales no tienen ningún respaldo documental. "No tiene ningún fundamento", asegura Díaz Frías.
El caso de esta última batalla nos muestra uno de los grandes problemas actuales al contar la historia: a veces se prefiere el relato a los documentos. Como insiste Díaz Frías, si el expediente de 1506 no se hubiera conservado, es probable que este episodio hubiera desaparecido por completo. Pero los hechos y la documentación "obligan a una lectura rigurosa e imprescindible".
"La historia no puede construirse desde la ideología ni el resentimiento, sino desde los documentos", concluye.