Vecinos logran paralizar temporalmente las obras de acceso a El Pris en Tacoronte

Vecinos logran paralizar temporalmente las obras de acceso a El Pris en Tacoronte

Recurso: El Día

La presión vecinal ha logrado una moratoria de quince días en las obras de acceso a El Pris, en Tacoronte, obligando al Cabildo de Tenerife a reevaluar el proyecto ante el rechazo ciudadano y la búsqueda de alternativas técnicas consensuadas.

La paralización temporal de las obras en la carretera de acceso a El Pris, en Tacoronte, marca un punto de inflexión en la gestión de infraestructuras costeras en Tenerife. Tal y como recoge la prensa local, la presión ejercida por la asociación de vecinos El Sargo ha logrado una moratoria de quince días en el inicio de los trabajos, previstos inicialmente para el pasado 17 de agosto. Este aplazamiento responde a la necesidad de reevaluar un proyecto diseñado por el Cabildo insular con el objetivo de mitigar los daños provocados por fenómenos meteorológicos adversos, como la borrasca Therese, pero que ha generado un profundo rechazo entre los residentes.

El conflicto ha escalado hasta requerir una mesa de negociación técnica en la que han participado representantes del Ayuntamiento de Tacoronte, técnicos del Cabildo de Tenerife y los propios vecinos. La complejidad del caso ha llevado a la comunidad a personarse en el proceso con asesoramiento jurídico y técnico especializado en ingeniería hidráulica, buscando alternativas que no comprometan la integridad del entorno ni la operatividad del núcleo costero. Mientras se desarrollaba este encuentro, la movilización ciudadana se trasladó a las inmediaciones del consistorio, donde cerca de un centenar de personas formalizaron su oposición mediante la entrega de firmas en el registro municipal.

Este episodio pone de relieve la creciente tensión entre las administraciones públicas y la ciudadanía en la planificación de obras de protección civil. La normativa vigente sobre participación ciudadana y evaluación de impacto ambiental exige, en muchos casos, un equilibrio complejo entre la urgencia de las medidas de seguridad y la aceptación social de las mismas. La pausa acordada no supone una cancelación definitiva, sino un periodo de gracia para que, tras el análisis técnico de las propuestas alternativas presentadas por todas las partes, se alcance un consenso que permita desbloquear la situación en una próxima reunión. La resolución de este caso servirá, previsiblemente, como precedente para futuras actuaciones en zonas de riesgo geológico o hidrológico en la isla.