
La crisis del relevo generacional pone en riesgo la recogida de pinocha en Tenerife
La escasa participación en la última subasta de aprovechamiento de pinocha en Tenerife pone en riesgo la continuidad de esta labor tradicional, esencial para la prevención de incendios forestales en la isla.
La gestión forestal en Tenerife se enfrenta a una paradoja preocupante: mientras el Cabildo insular refuerza su estrategia de prevención de incendios mediante la limpieza de los montes, el oficio tradicional de la recogida de pinocha muestra síntomas de una fragilidad extrema. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre la última subasta pública de aprovechamientos forestales, la escasa respuesta del sector pone en duda la viabilidad de esta práctica ancestral como herramienta eficaz de mantenimiento del terreno.
La reciente licitación, celebrada en las instalaciones del Pabellón Santiago Martín, evidenció un desinterés preocupante por parte de las empresas del sector, dejando desierto el lote correspondiente al pinar de Vilaflor. Solo dos profesionales, vinculados por tradición familiar a esta labor, acudieron a la convocatoria para hacerse con los derechos de extracción en Arico y en Icod de los Vinos. Estas adjudicaciones, que se cerraron por 645 y 900 euros respectivamente, contrastan con el valor de salida de 300 euros fijado para el lote de Paredes de Galindo, que no despertó interés alguno y deberá ser objeto de una nueva puja.
Desde el área de Medio Natural del Cabildo se insiste en que la retirada de acículas de pino es una actividad permitida, siempre que cuente con la debida autorización administrativa, y que su valor trasciende lo puramente agrícola. Al reducir la carga de combustible vegetal en el suelo, esta labor se alinea con los objetivos de seguridad forestal, especialmente tras el impacto del gran incendio que azotó la isla en 2023. De hecho, la corporación insular ya prepara nuevas subastas que incluirán madera y astillas procedentes de las zonas afectadas por aquel siniestro, con la novedad de facilitar la carga directa para los agricultores de las medianías.
El marco normativo que regula estas actuaciones se encuentra recogido en el Plan Bianual 2026-2027, un documento que establece los protocolos de extracción y las zonas habilitadas. A pesar de que el Cabildo ha intentado modernizar el proceso mediante la digitalización —permitiendo la localización de los lotes a través de herramientas de geolocalización y la gestión de pagos por vía telemática—, la realidad es que el relevo generacional en este oficio es prácticamente inexistente.
Esta situación obliga a la administración insular a replantearse cómo incentivar un aprovechamiento que, históricamente, ha servido tanto para el enriquecimiento de suelos mediante compostaje como para la protección del ecosistema. La próxima convocatoria para el lote de Vilaflor será una prueba de fuego para medir si la estrategia de compatibilizar la conservación de las tradiciones rurales con la gestión preventiva de riesgos forestales logra, finalmente, atraer a los actores necesarios para mantener el monte limpio y productivo.