
Las inundaciones en El Pris reabren el debate sobre la planificación urbanística y el drenaje en Tacoronte
Las inundaciones registradas en El Pris, Tacoronte, tras el paso de la borrasca Therese han reabierto el debate sobre la planificación urbanística y la gestión de las infraestructuras de drenaje en las fincas agrícolas de la zona.
La gestión del territorio y la planificación urbanística en las zonas de medianías vuelven a estar en el punto de mira tras el episodio de lluvias torrenciales que afectó este martes a la localidad de El Pris, en el municipio tinerfeño de Tacoronte. Tal y como recoge la información publicada por medios locales, la borrasca Therese ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de este núcleo costero ante la escorrentía incontrolada, un fenómeno que los residentes vinculan directamente con las recientes modificaciones en el drenaje de fincas agrícolas situadas en la zona de San Juan.
El análisis de los hechos revela una concatenación de fallos en la infraestructura de evacuación. Durante la tarde del 24 de marzo, la zona registró una precipitación acumulada superior a los 60 litros por metro cuadrado en un intervalo de apenas dos horas. Este volumen de agua, al no encontrar cauces naturales despejados, se canalizó hacia la costa, anegando viviendas, garajes y vías de comunicación. La situación se vio agravada por un corte en el suministro eléctrico que dificultó las labores de respuesta inmediata durante las horas críticas de la tormenta.
El testimonio de los afectados, como el caso de la familia Molina en la calle Pescadores, ilustra la precariedad de los sistemas de contención actuales. La presión del agua llegó a desplazar elementos metálicos de las canalizaciones soterradas, obligando a los vecinos a improvisar barreras físicas con sus propios vehículos y tablones de madera para evitar daños mayores en sus propiedades. La respuesta de los servicios de emergencia, según los relatos recabados, se vio condicionada por la tardanza en la llegada de los efectivos y la falta de equipamiento técnico especializado en los primeros momentos de la crisis.
Este suceso reabre el debate sobre la responsabilidad administrativa en la ordenación del suelo rústico y su impacto en las áreas habitadas situadas aguas abajo. La normativa vigente en materia de aguas y ordenación del territorio exige que cualquier intervención en fincas agrícolas garantice que el desvío de pluviales no comprometa la seguridad de los núcleos poblacionales. La coincidencia de los vecinos al señalar las obras en San Juan como el factor desencadenante sugiere la necesidad de una auditoría técnica que determine si las canalizaciones ejecutadas cumplen con los estándares de seguridad hidráulica o si, por el contrario, han alterado el drenaje natural de la ladera, convirtiendo las vías públicas en cauces de evacuación.
Mientras las labores de limpieza continúan para retirar el lodo y los escombros acumulados, el episodio de El Pris se suma a la lista de incidentes climáticos que evidencian la urgencia de revisar los planes de prevención de riesgos en el Archipiélago, donde la orografía y la presión urbanística exigen una mayor rigurosidad en la supervisión de las infraestructuras de drenaje.