Bombero de Tenerife: Profesionalización clave tras el incendio de 2023

Bombero de Tenerife: Profesionalización clave tras el incendio de 2023

Recurso: El Día

Elasbaan Perera López, bombero forestal y especialista en motosierras del Cabildo de Tenerife, aboga por la profesionalización y el aumento de personal para enfrentar eficazmente los incendios forestales en la isla.

Elasbaan Perera López (Tegueste, 1977) es bombero forestal y especialista en motosierras en el Cabildo de Tenerife. Defiende que el sector público debe profesionalizarse para hacer frente a catástrofes como el gran incendio de 2023. Es una figura clave en los montes de la Isla.

Tiene un físico imponente a primera vista, pero enseguida muestra la nobleza de su carácter, forjado como exluchador del deporte canario, la pasión que siente por los espacios naturales y una visión de la vida donde destaca la solidaridad, que lo ha llevado al sindicalismo y a buscar siempre el bienestar de sus compañeros.

Había que empezar por el peculiar nombre de Elasbaan: "Mis padres, muy jóvenes entonces, fueron innovadores al elegirlo. Les gustó el nombre. Es un nombre asirio, aparece en la Biblia y, por lo que he investigado, perteneció a un rey etíope".

Elasbaan practicó la lucha canaria desde niño. Le viene de familia, pues, como dice con orgullo, "mi bisabuelo era Manuel Perera, el 'pollo' de Tegueste". Recuerda que "mis padres nos inculcaron este deporte a mi hermano y a mí, y lo hemos practicado siempre". Llegó a competir federado durante muchos años en Tegueste (en categorías juveniles, Primera o Tercera), en la cantera del Llano del Moro y en El Pinar de El Hierro, donde estuvo dos años. También le gusta mucho la bicicleta y practica ciclismo de montaña. Ya no lucha "porque los años pasan y para evitar lesiones, pero mantenemos una buena preparación física". De hecho, "contamos con un preparador físico en el Cabildo que nos ayuda y nos orienta sobre los ejercicios adecuados".

Se considera bombero forestal porque la categoría de motosierrista no existe como tal. En el curso 1999-2000, empezó a estudiar en su pueblo natal un ciclo formativo de grado medio de Formación Profesional como técnico en trabajos forestales y conservación del medio natural. A partir de ahí, explica, "empecé a trabajar en campañas de incendios con la empresa Tragsa durante 13 años". Esta experiencia le abrió puertas y entró como bombero en la Refinería, donde trabajó dos años. Después pasó cinco años en el Cabildo de El Hierro, para regresar al de Tenerife en 2018, donde sigue hasta hoy. Siempre ha estado ligado al trabajo en los montes, combinando formación, práctica e intervención en siniestros en varias islas, como La Palma.

Los bomberos forestales se organizan en brigadas, como la Brifor de Tenerife. Son equipos de trabajadores formados para la prevención, extinción y vigilancia de incendios forestales. Elasbaan recuerda que "nuestro trabajo principal en invierno es la prevención". Aquí, los motosierristas juegan un papel fundamental, cortando troncos, abriendo cortafuegos o realizando aclareos. De junio a noviembre, con el aumento del calor, "pasamos a realizar labores más disuasorias y de vigilancia en los montes", equipados con una autobomba, diversa maquinaria y un equipo bastante pesado.

Ha participado en incendios importantes como los de Garafía y Mazo o el de Chío en 2007. Sin embargo, el del verano de hace dos años en los montes de la Isla "nos marcó a todos y supuso un antes y un después". Argumenta que "las administraciones se han dado cuenta de que hace falta personal y, si es posible, propio".

Perera considera que "este es un trabajo de y para profesionales", porque "una empresa realiza un encargo y lo desarrolla bien o mal, pero sin una continuidad para el trabajador". Recuerda que el perfil de quienes suelen optar a estos trabajos es a menudo estudiantil, personas que vienen a trabajar durante una campaña de verano de cuatro meses. "En mi opinión, deben ser profesionales formados, porque la ciudadanía de Tenerife se merece un personal preparado y a la altura de la respuesta que tenemos que dar".

Un motosierrista está en la primera línea de defensa contra el fuego forestal. Su tarea principal es realizar tratamientos preventivos en el monte, como fajas auxiliares, cortafuegos y líneas de defensa. Elasbaan explica que "entramos a un fuego de forma coordinada con un jefe de grupo que siempre está en contacto por radio con los diferentes equipos, medios y recursos disponibles. Él nos marca las directrices que nosotros seguimos".

Ha habido momentos delicados en el monte porque "se traga mucho humo y en alguna ocasión me he visto en apuros, aunque nunca hasta el punto de tener que decir 'me voy de aquí porque esto me supera'". Subraya que "he tenido la suerte de trabajar con gente que se preocupa mucho por nuestra seguridad; es una cuestión de equipo".

Reconoce que el fuego en la naturaleza tiene un punto atractivo: "Algunos compañeros, sobre todo los que empiezan y no tienen experiencia, se quedan impresionados ante las llamas. En algún caso hemos tenido que abortar la misión porque se quedaron paralizados". Insiste en que "los ayudamos e incluso los sacamos de la zona, porque el estrés y la impresión son tan grandes que se muestran incapaces de afrontarlo".

El Cabildo de Tenerife cuenta con 15 brigadas, cada una con diez miembros, de los cuales dos son motosierristas. En total son 30, "pocos", según Elasbaan, quien adelanta que "habrá una ampliación". Se refiere al compromiso de la consejera, Blanca Pérez, y del servicio técnico de ampliar la plantilla para la próxima campaña. Serán dos motosierristas más por equipo, duplicando la cifra actual.

Perera López recuerda que "estamos sometidos a un estrés continuo y se pueden perder hasta dos o tres kilos en una jornada". Para defender la idea de que "hay que estar en forma", pone el ejemplo de un operativo: "en verano, a casi 40 grados, en una ladera y con todo el equipo puesto, incluidas las botas, son bastantes kilos encima, a lo que se suma una máquina en la mano de entre seis y 12 kilos; con todo eso, estamos cortando montes o talando árboles".

Este teguestero reivindica la figura profesional del bombero forestal y destaca su lucha por una jubilación justa. Explica que "llevamos entre 10 y 15 años luchando contra la desigualdad en este colectivo, porque no hay continuidad en el trabajo, con muchos contratos temporales". Asegura que "hay trabajadores que realizan las mismas funciones y cobran salarios diferentes. Esto ha generado una gran precariedad".

Un objetivo es la homogeneización a nivel nacional, y para ello se ha creado una ley reguladora muy reciente, publicada el 9 de noviembre de 2024. A partir de esa fecha, las administraciones tienen un año para aplicar la normativa. Elasbaan cree que "el Cabildo de Tenerife está en sintonía y ha hecho muchas cosas positivas". Entre ellas, cambiar el coeficiente reductor para la jubilación, lo cual "facilita la salida de los compañeros que tienen derecho. Pronto lo harán los primeros".

Un Real Decreto del pasado 16 de septiembre incluye este coeficiente. Regula el adelanto de la jubilación en función de los años trabajados como bombero forestal. Así, una persona con 35 años de servicio puede jubilarse a los 59. Elasbaan reflexiona: "Esto permite que se haga justicia con un colectivo tan castigado como el nuestro por trabajos penosos, fatiga o exposición a productos tóxicos".

Perera profundiza en las características de su profesión: "Creo que los bomberos forestales empezamos a darnos a conocer a la sociedad de Tenerife con el incendio de 2023". "Se nos veía más como operarios ambientales para limpiar el monte y recoger la pinocha que para apagar el fuego. De hecho, las administraciones nos contrataban como peones de caza o agrícolas, ligados al aprovechamiento forestal o al sector primario".

En su análisis de la situación actual, Elasbaan expone que "los aprovechamientos madereros se usaban mucho en la agricultura, pero se han abandonado por falta de rentabilidad, y ha crecido lo que se conoce como zona de interfaz urbano-forestal, tan de moda. En resumen, el monte ha llegado hasta las casas". Rechaza tópicos extendidos como que no se limpia el monte ni se recoge la pinocha, lo que acumula combustible en caso de incendio: "Discrepo, porque hay un poco de desinformación". "El ciudadano que quiera puede recoger la pinocha pidiendo un permiso, pero creo que esto debe estar un poco más ordenado, porque no podemos comparar la población de Tenerife de hace 70 años con la actual". Argumenta que "antes los jefes o guardas, como los llamaban, podían gestionar un aprovechamiento forestal con 20 campesinos; ahora mismo, si se abre la mano y todo el mundo coge lo que le apetece, hay especies endémicas que correrían peligro".

El bombero forestal añade que "hace falta muchísimo más personal para que podamos cumplir con la prevención de cortar y limpiar, y así, cuando lleguen los meses de verano, tengamos la tarea hecha y no se repita el desastre de 2023, que podría ocurrir de nuevo si se dan condiciones como la extrema sequedad, el fuerte calor y el abundante combustible vegetal en la zona". Cree que "se ha aprendido, algo que demuestra el aumento de las plantillas".

Otro factor de mejora es el cambio de cuadrante en las Brigadas Forestales (Brifor) del Cabildo de Tenerife. Elasbaan, padre de Andrea, de 16 años, lo considera clave para conciliar la vida laboral y familiar: "El anterior era un poco desordenado, con muchas mañanas y tardes seguidas de siete horas y media. Ahora hemos implantado un turno de doce horas: trabajas dos días y libras tres".

La nueva Ley de Bomberos Forestales introduce el apoyo a la contingencia en el medio natural y rural. Eso significa, señala Perera, que "tenemos que prestar los primeros auxilios hasta la llegada de los profesionales sanitarios".

Preguntado sobre los últimos accidentes de turistas en la naturaleza isleña, opina que "para nuestra función, es un requisito indispensable dominar la geografía: barrancos, corrientes, cambios de viento o la topografía. Lo digo porque Tenerife es una isla con una orografía complicada y creo que, además de la ignorancia y el atrevimiento, falta información directa al turista. Es necesario habilitar más puntos de información y contratar a personal formado para esa tarea".

Para cumplir con esto, se necesita una formación adecuada. Al mismo tiempo, reitera la necesidad de más medios, sobre todo humanos, en un trabajo "de alto riesgo" que "tiene que ser público", porque este "hombre fuerte" del monte no quiere que Tenerife vuelva a arder y para ello trabaja con ahínco.