
El Círculo de Bellas Artes de Tenerife celebra su centenario con dos exposiciones.
El Círculo de Bellas Artes de Tenerife inauguró dos exposiciones, una individual de Estefanía B. Flores y la colectiva "Nudos y enredos 2/5", como parte de las celebraciones de su centenario y visitables hasta el 17 de enero.
El Círculo de Bellas Artes de Tenerife, ubicado en la calle del Castillo número 43 de la capital, ha inaugurado dos nuevas exposiciones. Estas forman parte de las actividades para celebrar su centenario. Una de ellas es una muestra individual de la artista tinerfeña Estefanía B. Flores, titulada "Podría volver a ocurrir que te dejes transformar en otra persona". La otra es una exposición colectiva llamada "Nudos y enredos 2/5", con obras de Adrián Alemán, Carlos Rivero, Pérez y Requena, y Teresa Correa. Ambas se pueden visitar hasta el 17 de enero.
Pepe Valladares, presidente del Círculo; Octavio Zaya, curador del proyecto del centenario; y la propia Estefanía B. Flores fueron los encargados de presentar estas exposiciones. Valladares destacó que, al igual que con la artista Idaira del Castillo, se trata de una propuesta de una mujer canaria y joven, que encaja con la nueva etapa del Círculo. "Estos trabajos conectan muy bien con nuestra filosofía: debemos ser arriesgados, esa es nuestra dirección", afirmó.
Octavio Zaya detalló lo más importante de ambas exposiciones. Sobre la colectiva "Nudos y enredos", que es la segunda de cinco, explicó que Adrián Alemán "es un experto en revisar archivos históricos para mostrarnos los hechos desde otra perspectiva". Por su parte, Teresa Correa, "una fotógrafa muy conocida por su trabajo sobre paisajes y el territorio, presenta tres bustos de rostros indígenas, criticando así el racismo y la colonización".
Pérez y Requena, añadió Zaya, "muestran una visión emotiva de las ruinas y los restos de nuestra arquitectura urbana, de lo más humilde y sencillo de algunas ruinas o chabolas. Sus obras parecen querer sanar heridas".
Y sobre Carlos Rivero, comentó que "en su pintura se aprecian ecos de Zurbarán, Goya, Miró..., no por influencia directa, sino por sus propias obsesiones, sueños, pesadillas y su particular estilo. Todo surge de una experiencia personal que mezcla lo onírico con lo esotérico".
En cuanto a la exposición de Estefanía B. Flores, el comisario internacional destacó que "todo nace de cómo una energía se transforma en otra. Pasa de lo digital a lo físico, usando materiales como madera, arena, sal o resina, para crear formas, pezuñas, partes de cuerpos, construyendo así una mitología muy personal. Al mismo tiempo, nos invita a reflexionar sobre nuestro papel en la cultura del entretenimiento".