Tenerife ultima el dispositivo logístico y de seguridad para la visita papal del 12 de junio

Tenerife ultima el dispositivo logístico y de seguridad para la visita papal del 12 de junio

Recurso: El Día

Más de dos mil voluntarios ultiman los preparativos logísticos y de seguridad para la histórica visita del papa a Tenerife el próximo 12 de junio, que espera congregar a miles de personas en La Laguna y Santa Cruz.

La logística para la inminente visita del papa León XIV a Tenerife, programada para el próximo 12 de junio, ha entrado en una fase operativa crítica. Según ha trascendido recientemente, un contingente de más de trescientos voluntarios ha iniciado las sesiones de preparación para coordinar los dos actos principales de la agenda pontificia: el encuentro con colectivos de migrantes en la plaza del Cristo de La Laguna y la eucaristía multitudinaria que tendrá lugar en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

La envergadura del despliegue humano es notable, con una cifra total de colaboradores que asciende a dos mil personas, incluyendo a los encargados de la distribución de la comunión. Bajo la supervisión de Pedro López, responsable de la coordinación, el dispositivo se ha estructurado en siete áreas funcionales que abarcan desde la gestión de accesos y seguridad hasta la asistencia sanitaria y el soporte a los medios de comunicación. La organización ha diseñado un sistema de identificación visual mediante uniformes codificados por colores, destinados a facilitar la labor de los equipos en un entorno que espera congregar a 4.000 personas en La Laguna y hasta 40.000 en la capital tinerfeña.

El plan de seguridad, que incluye el control de los desplazamientos del pontífice hacia el Obispado y el centro de acogida de Las Raíces, impone restricciones estrictas para los asistentes, como la prohibición de portar sillas portátiles o recipientes de aluminio. Los protocolos de acceso, que contarán con arcos de seguridad, obligarán a los feligreses a seguir rutas preestablecidas hacia sus asientos, con una logística de entrada y salida que exige una puntualidad rigurosa: el recinto cerrará sus puertas tres cuartos de hora antes de la llegada del papa y no se permitirá la movilidad entre los dos enclaves principales durante la jornada.

Este despliegue no solo responde a una necesidad de orden público, sino que refleja la complejidad técnica que supone un evento de esta naturaleza en el archipiélago. La movilización de recursos humanos —que integra perfiles profesionales diversos, desde personal administrativo hasta especialistas sanitarios— subraya el impacto social de una visita que, a juicio de los organizadores, constituye un hito histórico para la región. Con la cuenta atrás de 29 días en marcha, el equipo de voluntarios ha comenzado a integrar la planificación técnica con la gestión de expectativas de los asistentes, en un ejercicio de coordinación que busca garantizar la fluidez en un entorno de alta densidad poblacional.