
Tenerife registra un abandono animal cada tres horas y sus centros de acogida superan el 290% de ocupación
Un informe del Cabildo de Tenerife revela que la isla registra un abandono canino cada tres horas, una crisis de saturación que ha impulsado el proyecto del centro "Tierra Azul" frente a las demandas de las protectoras por implementar medidas preventivas más eficaces.
La crisis del abandono animal en Tenerife ha dejado de ser una sospecha basada en testimonios aislados para convertirse en una realidad estadística incontestable. Según el reciente informe técnico encargado por el Cabildo para la planificación de la futura Red Insular de Centros de Protección Animal, la isla registra una media de un perro abandonado cada tres horas, lo que se traduce en más de 2.800 canes y 700 gatos al año. Este diagnóstico, que pone cifras a una problemática largamente advertida por el tejido asociativo, revela una distribución geográfica desigual: el norte de la isla y, de manera más acusada, el área metropolitana, concentran la mayor parte de los casos, con una saturación en los centros de acogida que llega a triplicar su capacidad operativa.
El documento, que sirve de hoja de ruta para la construcción del futuro refugio insular "Tierra Azul" en la zona de Presas del Campo, subraya la insuficiencia de las infraestructuras actuales. Con una población censada de más de 300.000 mascotas —una cifra que duplica el número de menores de edad en la isla—, la capacidad de respuesta de los albergues se ha visto desbordada. En el área metropolitana, la ocupación de las instalaciones alcanza el 291% en el caso de los perros, una presión asistencial que compromete tanto el bienestar de los animales como la eficacia de los programas de adopción. El proyecto de "Tierra Azul", diseñado para albergar a 600 perros y 400 gatos, se plantea como una solución supramunicipal necesaria para aliviar esta asfixia administrativa.
Sin embargo, la construcción de este centro, defendida por el consejero de Bienestar Animal, Valentín González, como una infraestructura esencial, es vista con cautela por los expertos. Desde entidades como la Asociación para la Defensa y Protección de los Animales en Canarias (Adepac), se advierte que el ladrillo no es la panacea. La presidenta de la organización, Yahaira Thovar, señala que el abandono es un fenómeno multicausal donde el sector de la caza y la falta de control sobre los animales en zonas rurales juegan un papel determinante. Para las protectoras, el problema requiere un abordaje integral que priorice la esterilización masiva, el control estricto de la identificación mediante microchip y una mayor vigilancia sobre el abandono en barrancos, donde la desprotección de los ejemplares es crítica.
El análisis del Cabildo no solo cuantifica el déficit de plazas, sino que pone de manifiesto la urgencia de un cambio de paradigma en la gestión pública. Mientras que la responsabilidad de la recogida recae sobre los ayuntamientos, la magnitud del fenómeno ha obligado a la corporación insular a intervenir directamente. El reto, no obstante, sigue siendo doble: dotar a la isla de instalaciones dignas que superen el concepto tradicional de perrera y, simultáneamente, implementar políticas preventivas que frenen el flujo constante de animales hacia los refugios. La realidad de las protectoras, que siguen recibiendo animales en condiciones extremas, confirma que, mientras las administraciones planifican la capacidad de sus nuevas instalaciones, el goteo de abandonos continúa siendo una constante diaria que desafía la capacidad de respuesta de la sociedad tinerfeña.