La desalinizadora de Fonsalía opera a pleno rendimiento tras una inversión de 4,3 millones de euros

La desalinizadora de Fonsalía opera a pleno rendimiento tras una inversión de 4,3 millones de euros

Recurso: El Día

La planta desalinizadora de Fonsalía alcanza su plena capacidad operativa tras una inversión de 4,3 millones de euros, garantizando el suministro hídrico para el consumo y la agricultura en el suroeste de Tenerife.

La reciente puesta en marcha a pleno rendimiento de la planta desalinizadora de Fonsalía marca un punto de inflexión en la gestión de los recursos hídricos del suroeste de Tenerife. Según los datos facilitados por el Cabildo, la infraestructura ha culminado un proceso de modernización y expansión que ha requerido una inversión pública superior a los 4,3 millones de euros, consolidándose como un activo estratégico para mitigar la vulnerabilidad hídrica de la zona.

Esta intervención, que ha permitido elevar la capacidad operativa de la planta hasta los 21.000 metros cúbicos diarios —con una capacidad técnica punta de 22.600 metros cúbicos reservada para contingencias—, responde a la necesidad de garantizar el suministro en los municipios de Adeje, Santiago del Teide y Guía de Isora. La mejora se ha articulado en dos fases: la instalación de un cuarto módulo de desalación, presupuestada en 3,2 millones de euros, y una actuación de emergencia ejecutada tras la declaración de crisis hídrica insular en mayo de 2024, que supuso una inversión adicional de 1,1 millones de euros para la optimización de las membranas de filtrado.

El impacto de esta obra es notable, pues supone un incremento del 50% respecto a la capacidad previa de 14.000 metros cúbicos. De este volumen total, 12.000 metros cúbicos se destinan específicamente a la actividad agrícola, canalizándose desde el depósito de Las Charquetas hacia la balsa de Lomo del Balo. Este flujo resulta vital para el sector primario en una comarca donde la presión sobre los acuíferos tradicionales es constante. No obstante, la operatividad real de este sistema está sujeta a variables técnicas, como el mantenimiento de las redes de distribución o las fluctuaciones en la demanda de los ayuntamientos y las comunidades de regantes.

Desde el área de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo, se subraya que, si bien esta ampliación no constituye una solución definitiva al déficit hídrico estructural de la isla, sí aporta una mayor resiliencia ante la escasez de precipitaciones y el agotamiento de las reservas subterráneas. La estrategia insular busca, mediante este tipo de infraestructuras, reducir la dependencia de fuentes convencionales, garantizando un suministro estable para una región que combina una intensa actividad turística con una relevante producción agrícola. El Consejo Insular de Aguas ha optado por mantener la producción en los 21.000 metros cúbicos diarios de forma sostenida, evitando forzar la maquinaria al máximo de su capacidad para prevenir el desgaste prematuro de los equipos y asegurar la longevidad de la planta.