Dos jóvenes completan la vuelta a Tenerife en patinete eléctrico tras recorrer 320 kilómetros

Dos jóvenes completan la vuelta a Tenerife en patinete eléctrico tras recorrer 320 kilómetros

Recurso: El Día

Dos jóvenes tinerfeños han logrado circunnavegar la isla de Tenerife en patinete eléctrico tras recorrer 320 kilómetros, un desafío que pone a prueba la autonomía de estos vehículos y reabre el debate sobre su uso en entornos interurbanos.

La reciente hazaña de dos jóvenes tinerfeños, quienes han logrado circunnavegar la isla de Tenerife a bordo de patinetes eléctricos, pone de relieve el creciente debate sobre los límites de la movilidad personal y la autonomía de los vehículos de movilidad personal (VMP). Tal y como recoge el diario El Día, Diego Alejandro Chávez Mesa y Alejandro Trujillo completaron un recorrido de aproximadamente 320 kilómetros durante un fin de semana, un desafío que pone a prueba tanto la resistencia física de los usuarios como la capacidad técnica de estos dispositivos.

El periplo, que comenzó y finalizó en un establecimiento de reparación técnica en el barrio santacrucero de El Toscal, no estuvo exento de contratiempos. Tras dos intentos fallidos previos —uno en 2021 truncado por un fallo mecánico en Icod de los Vinos y otro a principios de 2026 frustrado por condiciones meteorológicas adversas—, los protagonistas lograron culminar su objetivo tras optimizar sus equipos. La expedición, que atravesó puntos como Santiago del Teide y zonas forestales del norte, subraya la dependencia crítica de estos vehículos respecto a los puntos de carga eléctrica, convirtiendo la gestión de la autonomía en el eje central de cualquier ruta de larga distancia.

Más allá del componente deportivo, el caso de Chávez Mesa —quien combina su formación autodidacta en electrónica con la gestión de un taller especializado— ilustra una realidad técnica: el conocimiento profundo de las baterías y los sistemas de propulsión es, a menudo, la única garantía de éxito en expediciones de esta naturaleza. Durante el trayecto, los jóvenes tuvieron que recurrir a soluciones improvisadas para compensar el agotamiento de las celdas energéticas, enfrentándose a situaciones de fatiga extrema y alucinaciones por falta de descanso, lo que evidencia los riesgos inherentes de utilizar tecnología de movilidad urbana en entornos de orografía compleja y largas distancias.

Este episodio también sirve para reflejar la tensión social existente en torno al uso de los patinetes. Mientras que los protagonistas fueron objeto de críticas en redes sociales por parte de usuarios que cuestionaban la seguridad vial de su propuesta, el apoyo recibido por parte de ciudadanos y grupos de excursionistas en ruta matiza la percepción pública. El debate, por tanto, se sitúa en la intersección entre la innovación tecnológica y la necesidad de una regulación que contemple tanto la seguridad de los usuarios como la versatilidad de estos medios de transporte, los cuales, lejos de ser meros juguetes urbanos, están siendo puestos a prueba en escenarios de movilidad interurbana que superan las previsiones iniciales de sus fabricantes.