
Tenerife refuerza su seguridad marítima con tecnología no tripulada ante el aumento de la siniestralidad en el litoral
Tenerife refuerza su seguridad marítima con el despliegue de drones y unidades acuáticas no tripuladas para reducir la alta siniestralidad en sus costas, que registra 19 fallecimientos en lo que va de 2026.
La integración de tecnología no tripulada en las labores de auxilio marítimo en Tenerife marca un punto de inflexión en la gestión de emergencias del archipiélago. Tal y como recogen los datos recientes sobre la operatividad de estos dispositivos, la isla ha apostado por una estrategia dual —aérea y acuática— para mitigar una siniestralidad que, en lo que va de 2026, ha dejado un balance de 19 fallecimientos por accidentes en el medio acuático, situando a la región como el tercer territorio nacional con mayor incidencia en este ámbito.
El despliegue, impulsado por el Cabildo insular el pasado mes de julio con una dotación presupuestaria de 240.000 euros, se articula a través del Sistema Insular de Rescate Acuático (SIRA). Este programa ha permitido la distribución de 30 unidades de superficie, diseñadas para la asistencia inmediata mediante el transporte de elementos de flotación, entre los municipios costeros y el Consorcio de Bomberos de Tenerife. La eficacia de estos equipos, que permiten el control remoto desde tierra o la asistencia directa por parte de socorristas, ha quedado demostrada en intervenciones críticas, como la localización de un buceador en Santa Cruz o el auxilio a bañistas afectados por el fuerte oleaje en Santiago del Teide.
Paralelamente, el componente aéreo ha ganado un peso determinante en la vigilancia del litoral. Con una flota compuesta por al menos 18 drones equipados con sensores térmicos y cámaras de alta resolución, los servicios públicos han logrado optimizar la prospección de zonas de difícil acceso, como cuevas o acantilados. La actividad de estos aparatos ha experimentado un crecimiento sostenido, pasando de una única intervención en 2023 a las ocho registradas en el presente ejercicio, consolidándose como una herramienta esencial para la monitorización de los 107 puntos críticos identificados por los equipos de emergencia.
Este refuerzo tecnológico responde a una necesidad urgente ante una estadística regional que suma 49 decesos en lo que va de año, incluyendo a siete menores. La complejidad de la orografía canaria, caracterizada por charcos naturales y corrientes peligrosas, ha forzado a las administraciones a buscar soluciones que trascienden la vigilancia convencional. En este contexto, el Gobierno de Canarias trabaja actualmente en el primer plan autonómico de seguridad en playas, una iniciativa legislativa que pretende dotar de cobertura jurídica y financiación a los municipios de menor población, garantizando así la profesionalización de los servicios de salvamento en todo el litoral.