
Tenerife despliega 30 drones acuáticos para frenar la alta siniestralidad en sus costas
El Cabildo de Tenerife invertirá 250.000 euros en la adquisición de 30 drones acuáticos para reforzar la seguridad en el litoral y reducir la alta siniestralidad por ahogamientos en la isla.
La seguridad en el litoral tinerfeño afronta un cambio de paradigma ante la creciente siniestralidad registrada en el archipiélago. Tal y como ha trascendido recientemente, el Cabildo de Tenerife ha diseñado una estrategia integral, denominada Sistema Insular de Rescate Acuático (SIRA), con el objetivo de mitigar el impacto de los ahogamientos, una problemática que ha cobrado especial relevancia durante el presente ejercicio.
La urgencia de esta medida se sustenta en cifras preocupantes: en lo que va de 2026, la isla ha contabilizado al menos diez fallecimientos por esta causa, lo que supone cerca del 40 % de las muertes registradas en Canarias. Este dato sitúa a Tenerife en una posición crítica a nivel nacional, solo superada por las comunidades de Andalucía y Galicia. En el cómputo regional, el balance asciende a 39 víctimas mortales, incluyendo a cinco menores, mientras que el número de personas que han requerido asistencia en el medio acuático roza el centenar solo en el primer semestre del año.
Para revertir esta tendencia, la administración insular invertirá una cuantía de hasta 250.000 euros en la adquisición de 30 drones acuáticos. La distribución estratégica de estos equipos contempla que cada uno de los 28 municipios costeros disponga de una unidad, mientras que los dos restantes se integrarán en el Consorcio de Bomberos, con base en Guía de Isora y La Laguna. Esta ubicación no es aleatoria, sino que responde a un estudio técnico que ha identificado 107 puntos de alta peligrosidad —principalmente zonas rocosas y charcos de difícil acceso— donde se concentra la mitad de las intervenciones de salvamento.
Desde una perspectiva técnica, estos dispositivos representan un salto cualitativo en la operatividad de los servicios de emergencia. Con una autonomía de 60 minutos y un radio de acción de 800 metros, los drones actúan como un soporte de flotación inmediato que puede ser teledirigido desde tierra o manejado por un socorrista. Su diseño permite operar en condiciones meteorológicas adversas, reduciendo la exposición al riesgo de los profesionales y optimizando los tiempos de respuesta. Según fuentes del Consorcio de Bomberos, la capacidad de estos aparatos para recuperar su posición tras un vuelco y su facilidad de despliegue desde alturas de hasta 20 metros los convierte en una herramienta clave para la estabilización de víctimas en situaciones críticas.
Esta iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio por profesionalizar la seguridad en las playas canarias, un ámbito que actualmente se encuentra en proceso de reordenación normativa por parte del Gobierno autonómico. La creación de un plan regional busca solventar el vacío legal que ha dificultado la gestión de los servicios de socorrismo en municipios de menor población. La combinación de esta nueva infraestructura tecnológica con la formación especializada de los equipos locales constituye, por tanto, un paso determinante para dotar de mayor seguridad jurídica y operativa a la vigilancia de la costa canaria.