
Polémica por el coste y la adjudicación del "Día de Tenerife"
El "Día de Tenerife", impulsado por el Cabildo, desata polémica por la gestión de fondos públicos y la falta de licitación en su coste de al menos 48.000 euros, incumpliendo la ley de contratos.
La primera edición del "Día de Tenerife", una iniciativa impulsada por la presidenta del Cabildo insular, Rosa Dávila (CC), ha generado un debate sobre la gestión de fondos públicos y la transparencia en la contratación, según ha podido conocer este periódico. La celebración, que tuvo lugar el pasado 2 de febrero en el Auditorio Adán Martín de la capital tinerfeña, ha suscitado interrogantes en torno a su coste y el procedimiento de adjudicación de los servicios.
El evento, que incluyó la entrega de los recién creados "Premios Tenerife", ha sido valorado por algunos como un acierto institucional, mientras que otros lo interpretan como una estrategia para proyectar la imagen de la actual presidencia. Esta iniciativa emula, en cierto modo, la creación de los Premios Canarias por Jerónimo Saavedra en 1984, si bien la aceptación de estos últimos se consolidó tras décadas.
La información recabada por este medio indica que el coste mínimo de la jornada ascendió a 48.000 euros. Un aspecto central de la controversia radica en que esta cantidad no fue sometida a un proceso de licitación pública. La Ley de Contratos del Sector Público establece que, para gastos superiores a 15.000 euros, la administración debe solicitar al menos tres presupuestos a diferentes empresas, un requisito que, según las indagaciones, no se habría cumplido en este caso. Esta situación obliga al gobierno insular a justificar de manera pormenorizada cada euro desembolsado.
La oposición socialista ha manifestado su intención de fiscalizar detalladamente los gastos asociados a esta celebración. Sin embargo, a pesar de las solicitudes de este periódico desde el pasado martes, el gobierno insular no ha facilitado aún el desglose completo de las partidas.
La preparación del "Día de Tenerife" se llevó a cabo en un plazo ajustado. El consejo de gobierno del Cabildo aprobó la celebración el 28 de enero, tan solo cinco días antes del evento. La decisión se tomó fuera del orden del día, justificándose su urgencia y obteniendo la aprobación unánime de los consejeros de Coalición Canaria y Partido Popular. El acuerdo de aprobación señalaba como destinatarios a "ciudadanos asistentes y representantes de entidades públicas y privadas más relevantes de la Isla y de Canarias".
Entre los conceptos de gasto identificados, aunque sin cifras precisas más allá de los 48.000 euros iniciales, se mencionan el uso y servicios del Auditorio de Tenerife, la dirección artística y coordinación de la gala, diversas actuaciones musicales y artísticas, así como la iluminación y proyecciones exteriores. Si bien la normativa permite la realización de "actos y atenciones protocolarias y representativas" sin un informe preceptivo de la Asesoría Jurídica o Intervención en la fase inicial de aprobación (al no implicar directamente la aprobación de gasto), la justificación posterior de lo gastado es ineludible.
Entre los galardonados se encontraba el recientemente fallecido Cristino de Vera, cuya trayectoria fue reconocida. No obstante, la cifra de 48.000 euros se considera una estimación conservadora, y se prevé que el coste final de la celebración, que incluyó actuaciones musicales, un cóctel para 400 personas, producción de vídeos y la participación de figuras como el tenor Celso Albelo, sea significativamente superior.