
Condenan a cinco años de prisión a dos reincidentes por tráfico de drogas en el barrio de Ofra
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a cinco años de prisión a dos hombres por un delito contra la salud pública tras ser sorprendidos vendiendo cocaína en el barrio de Ofra.
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha dictado una sentencia condenatoria que impone cinco años de prisión a dos individuos por un delito contra la salud pública, según ha trascendido recientemente a través de la información judicial publicada por medios locales. El fallo judicial pone de relieve la eficacia de los dispositivos de vigilancia policial en zonas urbanas conflictivas, al tiempo que subraya la aplicación rigurosa de los agravantes por reincidencia en el Código Penal español.
El tribunal ha fundamentado su decisión en la solidez de las pruebas testificales aportadas por los agentes que llevaron a cabo la operación el pasado 30 de marzo de 2025 en el barrio de Ofra. La intervención, que permitió la incautación de casi cuatro gramos de cocaína con un grado de pureza del 95 %, se produjo tras una observación directa de los funcionarios desde una distancia de 30 metros. Según el relato judicial, los agentes presenciaron cómo los procesados se deshacían de diversos envoltorios —once papelinas por parte de uno y veinte dosis ocultas en una servilleta por el otro— al percatarse de la presencia policial.
La carga penal impuesta responde, en gran medida, al historial delictivo de los condenados. La legislación española contempla el incremento de las penas cuando existe una reiteración en la conducta criminal; en este caso, uno de los implicados contaba con dos sentencias previas que sumaban tres años de privación de libertad, mientras que el segundo procesado arrastraba una condena anterior de tres años y un día. La situación de reincidencia, sumada a la naturaleza de la sustancia intervenida, ha sido determinante para que la Sala desestimara cualquier duda sobre la culpabilidad de los acusados.
Durante el proceso, el tribunal valoró especialmente la confesión de uno de los detenidos, quien admitió dedicarse a la venta de estupefacientes como método de subsistencia, intentando incluso exculpar a su acompañante. No obstante, la Sala consideró probada la participación conjunta de ambos, apoyándose tanto en la declaración de los policías —que ratificaron la identificación sin margen de error— como en el hallazgo de 121 y 235 euros en efectivo en posesión de cada uno de los implicados. El hecho de que uno de los acusados se encontrara en prisión provisional desde el momento de su detención refleja la gravedad con la que el sistema judicial aborda este tipo de delitos de tráfico de drogas a pequeña escala en entornos residenciales.