Juicio en Tenerife por una presunta agresión sexual en Guía de Isora

Juicio en Tenerife por una presunta agresión sexual en Guía de Isora

Recurso: El Día

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife juzga a un hombre acusado de dos delitos de agresión sexual en Guía de Isora, hechos que la defensa niega solicitando la libre absolución.

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha acogido esta semana la vista oral contra un hombre acusado de dos delitos de agresión sexual con violencia, unos hechos que, según ha adelantado la prensa local, habrían tenido lugar en una vivienda de Guía de Isora entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de febrero de 2024. El Ministerio Fiscal y la representación legal de la víctima mantienen su petición de dos años y medio de prisión, mientras que la defensa ha solicitado la libre absolución del procesado al negar la existencia de cualquier contacto físico no consentido.

El caso pone de relieve la complejidad probatoria que caracteriza a los procedimientos por delitos contra la libertad sexual, donde la carga de la prueba suele pivotar sobre el testimonio de la denunciante. En este sentido, la jurisprudencia del Tribunal Supremo establece que la declaración de la víctima puede constituir prueba de cargo suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia, siempre que el relato sea persistente, coherente y carezca de móviles espurios. En el presente litigio, la denunciante sostiene que, tras conocer al acusado en un local de ocio de Las Verónicas y acordar un encuentro posterior en las fiestas de Alcalá, este se alojó en su domicilio —donde residía con terceros—, momento en el que se habrían producido las agresiones.

Por su parte, la estrategia de la defensa ha puesto el foco en las circunstancias posteriores a los hechos denunciados. El letrado del procesado ha subrayado que la denunciante compartió el desayuno con el acusado al día siguiente y, posteriormente, le trasladó al aeropuerto, una conducta que, a juicio de la defensa, resulta incompatible con la vivencia de una agresión violenta. Asimismo, el acusado ha argumentado que la presencia de otros convivientes en la vivienda habría facilitado la detección de cualquier altercado, negando haber intentado aproximación sexual alguna.

La demora en la interposición de la denuncia, que se formalizó una semana después de lo ocurrido tras consultar con su entorno cercano, ha sido otro de los puntos de fricción durante el juicio. Si bien la denunciante ha manifestado no haber sufrido secuelas psicológicas de especial gravedad, sí ha relatado episodios de ansiedad ante la posibilidad de un encuentro fortuito con el procesado. El tribunal deberá ahora valorar si el conjunto de las pruebas practicadas y la solidez de los testimonios son suficientes para sustentar una condena, garantizando en todo momento el derecho fundamental a la presunción de inocencia que asiste al encausado mientras no exista una resolución judicial firme.