Juicio en Tenerife por una agresión sexual durante los Carnavales de 2024

Juicio en Tenerife por una agresión sexual durante los Carnavales de 2024

Recurso: El Día

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife juzga a un joven acusado de agredir sexualmente a una mujer durante los pasados Carnavales, enfrentándose a una petición fiscal de seis años de prisión.

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha acogido esta semana la vista oral contra un joven acusado de agredir sexualmente a una mujer durante la pasada edición de los Carnavales de la capital tinerfeña. Tal y como recoge la información publicada por El Día, el proceso judicial pone de relieve la complejidad de los delitos contra la libertad sexual en entornos de ocio nocturno, donde la línea entre el consentimiento y la coacción se convierte en el eje central del debate jurídico.

El Ministerio Fiscal y la acusación particular, representada por el letrado Luis Sánchez García-Yanes, solicitan una pena de seis años de prisión para el procesado, además de cinco años adicionales de libertad vigilada. Las discrepancias entre las partes se extienden a la responsabilidad civil: mientras la Fiscalía reclama una indemnización de 13.000 euros, la acusación particular eleva la cifra a 50.000 euros, argumentando el profundo impacto psicológico y la vulneración de la integridad moral de la víctima. Por su parte, la defensa ha solicitado la libre absolución, invocando subsidiariamente la atenuante de dilaciones indebidas.

Los hechos se remontan a la madrugada del 10 de febrero de 2024. Según el relato expuesto ante el tribunal, la víctima y el acusado, que habían mantenido un vínculo esporádico años atrás, coincidieron en un contexto festivo. La denunciante sostiene que, pese a haber rechazado explícitamente cualquier avance sexual durante la velada, fue abordada por el acusado en las inmediaciones de la feria de atracciones, donde se produjo la agresión. La versión de la víctima ha sido respaldada por el testimonio de su grupo de amigos, quienes relataron cómo el acusado llegó a verbalizar sus intenciones horas antes del suceso y cómo observaron un cambio drástico en el estado anímico de la joven tras el incidente.

El acusado, en su declaración, ha negado la existencia de violencia o falta de consentimiento, atribuyendo la denuncia a una reacción de la joven tras conocer sus planes de abandonar la isla por motivos laborales. Este caso vuelve a situar en el foco el concepto de consentimiento, pilar fundamental de la actual legislación española, que exige que este sea libre, explícito y mantenido en todo momento. La jurisprudencia reciente subraya que el daño derivado de estas agresiones trasciende la esfera física, prolongándose en el tiempo a través de un proceso de revictimización durante la instrucción y el juicio.

Actualmente, la víctima se encuentra bajo seguimiento psiquiátrico y tratamiento farmacológico, una realidad que la acusación ha utilizado para ilustrar la gravedad de las secuelas. El tribunal deberá ahora valorar no solo las pruebas testificales y las contradicciones en los relatos, sino también la naturaleza de los tocamientos previos denunciados, que, según la acusación, constituyen por sí mismos una agresión al vulnerar la autonomía corporal de la mujer. La sentencia determinará si el relato de los hechos se ajusta a los tipos penales solicitados, en un caso que ha vuelto a poner de manifiesto la importancia de la seguridad en los espacios de celebración masiva.