Adepac Canarias, al borde del cierre por retirada de subvención del Cabildo.

Adepac Canarias, al borde del cierre por retirada de subvención del Cabildo.

Recurso: Diario de Avisos

Adepac Canarias denuncia que el Cabildo de Tenerife le retirará la subvención anual el próximo año, incumpliendo un convenio de 30 años y poniendo en grave riesgo la continuidad de la protectora de animales.

Adepac Canarias es una protectora de animales que nació en 1989. Desde 2002, su refugio está en Ravelo, El Sauzal, y cuida a unos 300 animales. En 2009, cedieron sus instalaciones al Cabildo de Tenerife. Lo hicieron por motivos económicos, ya que mantener el albergue es muy caro. A cambio de ceder el terreno, el Cabildo les da una subvención que hoy es de 250.000 euros.

Pero los gastos anuales de la protectora son mucho mayores, cerca de 400.000 euros. Esto no se debe solo a la cantidad de animales, sino a que la mayoría de los perros que llegan son "los que nadie quiere": viejos, enfermos, grandes o con problemas de comportamiento.

El refugio se ha llenado de animales que no encuentran un hogar, pero el espacio y el dinero disponible no aumentan. Los gastos en medicinas suben, y la presidenta, Yahaira Tovar, añade que, al estar en un lugar frío y húmedo, los animales necesitan complementos para los huesos o la circulación, lo que encarece aún más todo.

Adepac sobrevive gracias a las cuotas de sus socios (que este año han bajado por la situación económica), donaciones y las actividades, ventas e "inventos" que organizan.

Ahora, un nuevo y grave problema se cierne sobre ellos: el Cabildo les ha comunicado que el próximo año no recibirán la subvención. Esto, según Adepac, incumple el convenio de 2009, que tenía una validez de 30 años. Esta decisión genera una gran incertidumbre para los animales, los trabajadores, los voluntarios y la propia protectora.

La Corporación insular, a través del consejero de Bienestar Animal, Valentín González, ha explicado que las subvenciones se darán por "concurrencia competitiva", ya que Adepac es una de las muchas protectoras de la isla. Yahaira Tovar reconoce que "es justo que todas busquen ingresos", pero critica que no se puede avisar con tan poco tiempo de que no recibirán el dinero del próximo año. Además, subraya que en su caso hay un acuerdo firmado hasta 2039 que se estaría incumpliendo.

"Estamos hartos de la inestabilidad, los retrasos y la poca empatía administrativa", dice Tovar. "Es como una ruleta rusa, y nosotros tenemos compromisos que cumplir".

Por su parte, la Consejería insiste en que buscan "equidad" al conceder las subvenciones, por eso las harán por concurrencia competitiva. Aseguran que están adaptando las bases y que incluirán las mejoras y sugerencias de todas las asociaciones.

Sin esta ayuda, será muy difícil cubrir los 200.000 euros que necesitan para personal y Seguridad Social. A esto hay que añadir los gastos de veterinario, medicinas, comidas especiales (que en 2024 fueron 150.000 euros), agua, luz, limpieza, urgencias, vacunas, seguros y el dinero para el personal y los voluntarios. Además, cada año gastan unos 25.000 euros en comisiones bancarias "porque el dinero no llega. Esto es una locura", afirma la presidenta.

Tovar aclara que todas las cuentas de la protectora "están auditadas" y pueden demostrar cada gasto. La falta de dinero ya ha provocado el despido de tres trabajadores, dejando solo a nueve personas para todo el trabajo del refugio, que aumenta en situaciones como lluvias o urgencias.

La protectora arrastra problemas importantes desde hace años sin que las administraciones les den solución. El principal es la necesidad de mejorar las instalaciones. En 2022 se aprobó un proyecto, con presupuesto, para construir una clínica y así ahorrar en veterinarios y vacunas. Pero el tiempo pasó, cambió el gobierno en el Cabildo y, lamenta Tovar, "la ayuda se la dieron a otro proyecto a dedo, a pesar de que a nosotros nos costó diez años de negociaciones".

Cada día se enfrentan a decenas de inconvenientes: no tienen internet ni teléfono (fijo o móvil) porque no hay señal. No hay una oficina o recepción para atender a la gente, hay zonas sin pintar, pasan mucho frío porque las calderas de propano están rotas y no tienen una puerta automática, lo que les obliga a "saltar" medio metro de agua para entrar cuando llueve. Tampoco tienen un portero eléctrico para cuando, por las noches, llegan personas "increpando" al personal para dejar perros.

Finalmente, Yahaira Tovar subraya que detrás de Adepac hay casi 80 voluntarios "que han dedicado años y tiempo a cambio de nada". Por eso, no le parece justo que "la incertidumbre de una subvención minimice el trabajo que han hecho durante casi 40 años".