
El Cabildo de Tenerife rediseña el proyecto hidráulico en El Pris tras la presión vecinal
El Cabildo de Tenerife rediseñará el proyecto de infraestructuras hidráulicas en El Pris, Tacoronte, tras la presión vecinal para priorizar la contención de escorrentías en fincas privadas en lugar de intervenir en la vía principal.
La gestión de las infraestructuras hidráulicas en zonas de riesgo ha vuelto a poner de manifiesto la importancia de la gobernanza participativa en el ámbito local. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre el núcleo de El Pris, en Tacoronte, la presión ejercida por los residentes ha forzado al Cabildo de Tenerife a rediseñar una intervención presupuestada en 1,5 millones de euros, originalmente concebida para mitigar los daños por escorrentías tras el paso de la borrasca Therese el pasado mes de marzo.
El conflicto, que alcanzó su punto álgido con diversas movilizaciones ciudadanas durante el mes de agosto, ha derivado en un cambio de estrategia técnica. La administración insular, tras un proceso de diálogo con la asociación El Sargo, ha optado por desplazar el foco de la actuación hacia la zona alta del enclave. El objetivo es interceptar el flujo de agua en su origen, concretamente en fincas privadas, lo que obligará al Ayuntamiento de Tacoronte a iniciar una ronda de contactos con los propietarios de estos terrenos en los próximos días para viabilizar la intervención.
Este giro en el planteamiento técnico responde a la necesidad de evitar la apertura de zanjas de gran envergadura en la vía principal de acceso, una medida que los vecinos consideraban contraproducente por el riesgo de aislamiento del núcleo y la insuficiencia de la capacidad de drenaje proyectada. Según las estimaciones actuales, el nuevo diseño podría integrar hasta el 95 % de las demandas vecinales, aunque la ejecución definitiva queda supeditada a un estudio de caudales que determinará el dimensionamiento final de las conducciones.
Desde la perspectiva de la administración, el consejero delegado de Carreteras, Dámaso Arteaga, ha confirmado que, pese a la reconfiguración del proyecto, se mantiene el plazo de ejecución de ocho meses. No obstante, se prevé un incremento moderado en la partida presupuestaria inicial. Por su parte, la alcaldesa de Tacoronte, Sandra Izquierdo, ha subrayado que la intervención en las fincas privadas es la única vía para atajar el problema de raíz, una postura que ha sido recibida con satisfacción por parte de la asociación El Sargo, que reivindica el éxito de su movilización como motor del cambio.
Sin embargo, el proceso no ha estado exento de tensiones institucionales. La Federación de Asociaciones de Vecinos de Tacoronte, presidida por Tony Ramos, ha manifestado su malestar al sentirse excluida de las negociaciones técnicas, evidenciando la complejidad de gestionar la interlocución en proyectos de impacto territorial. Mientras se ultiman los detalles técnicos y se despejan las incógnitas sobre la cesión de terrenos, el proyecto se encuentra en una fase de transición, a la espera de que la coordinación entre el Cabildo y el consistorio permita el inicio de unas obras que, para los residentes, representan una garantía necesaria frente a la vulnerabilidad climática de la zona.