
El Cabildo de Tenerife proyecta la recuperación integral de la histórica hacienda El Boquín en Icod de los Vinos
El Cabildo de Tenerife impulsa la rehabilitación integral de la hacienda El Boquín en Icod de los Vinos para preservar su valor arquitectónico, agrícola y su legado histórico como refugio del antropólogo Bronislaw Malinowski.
La recuperación de la hacienda El Boquín, en Icod de los Vinos, se perfila como un proyecto estratégico para el Cabildo de Tenerife, que busca armonizar la preservación del legado arquitectónico con la reactivación de la economía agraria. Tal y como ha trascendido tras la reciente visita técnica de los responsables insulares de Sector Primario y Patrimonio Histórico, la institución insular pretende convertir este enclave en un modelo de gestión integral donde la memoria histórica y la explotación agrícola tradicional converjan bajo criterios de sostenibilidad.
El interés de la administración por este activo, propiedad del Cabildo desde 1997, responde a la necesidad de salvaguardar un conjunto que trasciende su valor como edificación del siglo XVII. Situada en el Barranco de Caforiño, la finca abarca 17 hectáreas integradas en el Paisaje Protegido de los Acantilados de La Culata, un entorno que combina una notable biodiversidad con sistemas de bancales y estructuras hidráulicas históricas. La intervención proyectada, que da continuidad a un proceso de participación ciudadana iniciado hace dos años, busca rehabilitar tanto las construcciones —caracterizadas por su mampostería y carpintería tradicional— como el entorno natural que las rodea.
Más allá de su valor etnográfico, el lugar posee una relevancia intelectual de primer orden. Entre 1921 y 1922, la hacienda sirvió de refugio creativo al antropólogo Bronislaw Malinowski, quien allí redactó fragmentos significativos de Los Argonautas del Pacífico Occidental, una obra que marcó un antes y un después en las ciencias sociales. Esta vinculación histórica añade una capa de complejidad a la rehabilitación, ya que el Cabildo no solo debe atender a la conservación material de los muros y cubiertas, sino también a la puesta en valor de un espacio que forma parte del patrimonio intelectual global.
La estrategia insular, liderada por Valentín González e Isabel de Esteban, subraya la voluntad de evitar intervenciones aisladas. El enfoque transversal propuesto pretende que la finca no se limite a ser un vestigio estático, sino un centro de actividad rural que refuerce la identidad local. La combinación de recursos hídricos, especies autóctonas y la recuperación de cultivos tradicionales se presenta como la hoja de ruta para garantizar que este referente del norte de la isla mantenga su utilidad pública y su integridad paisajística frente al paso del tiempo.