
Tenerife confirma la viabilidad de la geotermia tras completar con éxito el primer sondeo de alta entalpía en España
El primer sondeo de alta entalpía realizado en Vilaflor de Chasna confirma la viabilidad de la energía geotérmica en Tenerife, marcando un hito estratégico para la descarbonización y la soberanía energética de Canarias.
La transición energética en el archipiélago canario ha alcanzado un punto de inflexión técnico tras los resultados preliminares obtenidos en Vilaflor de Chasna, donde se ha completado el primer sondeo de alta entalpía de España. Según la información difundida por el consorcio Energía Geotérmica de Tenerife (EGT), los trabajos realizados a más de 3.000 metros de profundidad han permitido identificar la presencia de los tres elementos críticos —calor, agua y permeabilidad rocosa— necesarios para la viabilidad de esta fuente de energía renovable.
Este hallazgo, que fue analizado el pasado 16 de septiembre en un acto institucional con presencia de autoridades autonómicas, estatales y representantes del sector privado, supone un cambio de paradigma para la gestión eléctrica de las islas. A diferencia de otras tecnologías renovables, la geotermia destaca por su capacidad de generación constante, las 24 horas del día, y por una huella territorial significativamente menor, ocupando hasta 22 veces menos espacio que las instalaciones eólicas o fotovoltaicas equivalentes.
El proyecto, impulsado por una alianza público-privada que integra al Cabildo de Tenerife —a través del ITER e Involcan—, la compañía DISA y la firma islandesa Reykjavík Geothermal, se encuentra ahora en una fase de definición regulatoria. El objetivo es establecer un marco de retribución económica que garantice la viabilidad de la inversión, cifrada en 43,2 millones de euros para las etapas iniciales de investigación. En este sentido, el consorcio ha propuesto ante el Ministerio para la Transición Ecológica y la Comisión Europea la implementación de un mecanismo de Contrato por Diferencias (CfD) bidireccional. Este sistema permitiría estabilizar los precios de producción a largo plazo y evitar sobrecostes, mitigando el riesgo tecnológico inherente a este tipo de infraestructuras.
La relevancia de este avance trasciende la mera capacidad de generación. La dependencia histórica de Canarias respecto a la importación de combustibles fósiles, con la consiguiente exposición a la volatilidad de los mercados internacionales, podría verse reducida drásticamente. Las estimaciones de EGT sugieren que, ante un escenario de 300 megavatios de potencia instalada, el ahorro potencial para el sistema eléctrico insular alcanzaría los 130 millones de euros.
La consolidación de esta fuente de energía no solo busca la descarbonización, sino también el refuerzo de la seguridad del suministro en un sistema eléctrico aislado, históricamente vulnerable a interrupciones. Tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo de Tenerife han subrayado que la geotermia representa una oportunidad para alcanzar una mayor soberanía energética, alineando el desarrollo económico con la protección del entorno natural. La hoja de ruta actual depende ahora de la capacidad de las administraciones para integrar esta tecnología en el mix energético nacional, convirtiendo un proyecto de investigación geológica en un activo estratégico para la estabilidad del archipiélago.