
Tenerife reactiva su agenda cultural con las festividades de San Blasito y La Cruz del Castaño
Tenerife celebra este domingo una intensa jornada de tradiciones etnográficas con las festividades de San Blasito en Granadilla de Abona y La Cruz del Castaño en Los Realejos.
La agenda cultural de Tenerife experimenta este domingo, 6 de septiembre, una notable reactivación de las manifestaciones etnográficas locales, según informan fuentes locales. Esta jornada pone de manifiesto la vitalidad de las celebraciones populares en la isla, donde la preservación de la indumentaria histórica y la liturgia religiosa actúan como ejes vertebradores de la identidad comunitaria.
En el sur de la isla, el núcleo de Los Abrigos, perteneciente al municipio de Granadilla de Abona, articula su propuesta en torno a la figura de San Blasito. La jornada comenzará a las 13:00 horas en el entorno de la playa de Agua Dulce, punto de partida de un itinerario que culminará en el muelle local. La oferta cultural se extenderá hasta la noche, integrando una actuación de Tomás Duque a las 16:00 horas y una verbena final, programada para las 19:00 horas, que contará con la participación de las orquestas Sensación Gomera y Nueva Ilusión.
Simultáneamente, el norte de la isla acoge en Los Realejos la festividad de La Cruz del Castaño. Este evento, que pone en valor el patrimonio inmaterial canario, iniciará su recorrido a las 15:00 horas desde Lomo La Jara. La comitiva, que escoltará las tallas de San Antonio Abad y la Virgen de la Cruz hasta la plaza principal, subraya la importancia del uso de la vestimenta tradicional como elemento de salvaguarda cultural. Tras el acto procesional, la velada concluirá con un baile que contará con las intervenciones musicales del Grupo Teide Swing y la Orquesta Son Sin Límite.
Este tipo de eventos no solo dinamizan el tejido social de los municipios, sino que cumplen una función esencial en la transmisión intergeneracional de las costumbres insulares. La insistencia de los organizadores en el cumplimiento de los códigos de vestimenta tradicionales refleja un esfuerzo consciente por evitar la desnaturalización de estas romerías, consolidándolas como espacios de resistencia cultural frente a la estandarización de las festividades contemporáneas.