
Guardia Civil a juicio por espiar a exparejas y familiares.
La Audiencia Provincial de Tenerife juzga a un agente de la Guardia Civil acusado de revelar secretos tras acceder sin autorización a casi mil expedientes personales de su círculo.
Un agente de la Guardia Civil, que trabajó en varios lugares de Tenerife, está siendo juzgado en la Audiencia Provincial. Se le acusa de revelar secretos, y la Fiscalía pide para él cinco años de cárcel y que indemnice a ocho víctimas con cantidades entre 1.000 y 2.000 euros.
En la primera sesión del juicio, que continúa hoy, testificaron expertos de Asuntos Internos de la Guardia Civil, del Grupo de Información de la Comandancia, y agentes de los cuarteles de Tacoronte, Candelaria y El Rosario, donde el acusado estuvo destinado. También declararon las víctimas, entre las que se encontraban exparejas, familiares, personas con las que tuvo relación y compañeros guardias civiles.
Un agente de Asuntos Internos de la Guardia Civil, cuyo departamento recibió un aviso en 2024 por sospechas sobre el acusado, declaró ayer que era "abrumadora" la cantidad de veces que este accedió al sistema SIGO (Sistema Integrado de Gestión Operativa, Análisis y Seguridad Ciudadana). Lo hizo para consultar datos de personas o vehículos sin que hubiera ninguna investigación de por medio. "Entre 2019 y 2023, detectamos cerca de mil consultas en la base de datos a las que el agente no debería haber accedido, ya que no estaban relacionadas con ninguna investigación que tuviera asignada", explicó.
Las consultas se detuvieron a mediados de 2023, cuando el guardia investigado cogió la baja por depresión.
Al principio, los investigadores pensaron que el guardia podría estar metido en algo relacionado con la venta de drogas, medicamentos o vehículos, debido al tipo de búsquedas que hacía. "No había que descartar nada", comentaron.
Sin embargo, al revisar a fondo el sistema y las claves personales del acusado, los investigadores descubrieron que el agente consultaba los expedientes de personas de su círculo: principalmente parejas, familiares o compañeros de la Guardia Civil que conocía.
El propio agente acusado, que años antes había sido denunciado por su exesposa por violencia machista, también consultó sus propios datos, como filiación, antecedentes penales o causas judiciales reseñadas en la base de datos del Instituto Armado. Además, revisó durante meses los expedientes de su hija mayor, de su exsuegro y de una sobrina de su exmujer. Algunos días llegó a hacer decenas de consultas.
Hizo lo mismo con otras dos parejas sentimentales. Una de ellas declaró ayer que, mientras estaban juntos, él le envió por WhatsApp varias fotos de sus exnovios o de su exmarido con el comentario: "Vaya croquetas con los que has estado". Ella admitió que no pensó que fuera un delito, sino que, al ser guardia civil, creyó que "tenía acceso a las fichas".
El abogado defensor intenta desmontar la acusación argumentando que cualquier compañero pudo haber hecho esas consultas si el agente dejó su sesión abierta y la tarjeta conectada. Sin embargo, los investigadores explicaron que esto es imposible, ya que las sesiones se cierran automáticamente si no hay actividad en el ordenador durante uno o dos minutos.