Colapso en la atención psiquiátrica infantojuvenil del norte de Tenerife ante la falta de especialistas

Colapso en la atención psiquiátrica infantojuvenil del norte de Tenerife ante la falta de especialistas

Recurso: Diario de Avisos

La falta de especialistas en el CAE de La Orotava ha provocado un colapso en la atención psiquiátrica infantojuvenil del norte de Tenerife, dejando a menores con TEA y TDAH sin seguimiento clínico y motivando movilizaciones ciudadanas ante la inacción del Servicio Canario de la Salud.

La crisis en la atención psiquiátrica infantojuvenil en el norte de Tenerife ha alcanzado un punto de inflexión que pone en entredicho la capacidad del Servicio Canario de la Salud para garantizar la continuidad asistencial de los pacientes más vulnerables. Tal y como ha documentado recientemente la asociación Visión Azul Autismo, la falta de cobertura de plazas facultativas en el Centro de Atención Especializada (CAE) de La Orotava ha derivado en un colapso administrativo y clínico que afecta gravemente a menores con diagnósticos de Trastorno del Espectro Autista (TEA) y TDAH.

El problema, que se ha cronificado durante los últimos meses, se manifiesta en una cadena de cancelaciones sistemáticas y una notable dificultad para acceder a revisiones farmacológicas. Familias afectadas relatan un escenario de desamparo institucional donde la respuesta recurrente de la administración se limita a la derivación burocrática mediante reclamaciones, sin que esto se traduzca en una mejora efectiva de la atención. Los testimonios recogidos evidencian situaciones críticas: desde menores que sufren autolesiones recurrentes sin un seguimiento hospitalario adecuado, hasta casos de desregulación conductual grave que han impedido la escolarización normalizada de los pacientes, agravados por la interrupción de sus tratamientos farmacológicos.

Desde el Hospital Universitario de Canarias (HUC), responsable de la gestión del servicio, se ha reconocido la existencia de dificultades para reclutar especialistas, un problema estructural que, según la gerencia, se está intentando mitigar mediante la reorganización de las consultas. No obstante, las familias denuncian que esta gestión es insuficiente y que los informes clínicos emitidos tras los ingresos en Urgencias carecen de la profundidad necesaria para abordar la complejidad de los cuadros psiquiátricos de los menores. La disparidad entre la versión oficial, que asegura una resolución inminente de los expedientes pendientes, y la realidad asistencial descrita por los usuarios, ha generado una fractura de confianza que ha desembocado en la convocatoria de una movilización ciudadana para finales de octubre.

La reivindicación de los colectivos afectados es técnica y precisa: exigen la dotación de dos profesionales fijos en el CAE de La Orotava, con líneas de trabajo diferenciadas para el seguimiento de pacientes crónicos y para la valoración de nuevos diagnósticos. Esta demanda subraya la necesidad de un modelo de atención estable, capaz de evitar el "embotellamiento" actual que impide, entre otras consecuencias, que los menores obtengan los informes necesarios para acceder a becas y ayudas sociales. La situación no solo compromete la salud mental de los niños y adolescentes, sino que traslada una carga asistencial insostenible a las familias, quienes, ante la ausencia de una respuesta pública eficaz, se ven obligadas a asumir el cuidado constante de sus hijos sin el respaldo clínico indispensable para su evolución.