Tenerife evalúa desvincular su Carnaval de la Cuaresma por logística.

Tenerife evalúa desvincular su Carnaval de la Cuaresma por logística.

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife estudia desvincular la fecha del Carnaval de la Cuaresma por las dificultades logísticas que presenta su temprana celebración el próximo año.

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, una de las festividades más emblemáticas y de Interés Turístico Internacional de España, podría experimentar una transformación histórica. El Ayuntamiento de la capital tinerfeña evalúa la posibilidad de desvincular el calendario de la fiesta de la Cuaresma, una medida sin precedentes en su historia, según ha trascendido a través de la Cadena Ser. Esta consideración surge ante las extraordinarias dificultades logísticas que presenta la temprana fecha del Martes de Carnaval en el próximo ejercicio, fijado para el 9 de febrero.

La administración municipal se enfrenta a un desafío operativo considerable. El calendario tradicional exige que los concursos preliminares comiencen aproximadamente un mes antes del lunes de Carnaval, lo que en esta ocasión implicaría iniciar las actuaciones de murgas y comparsas los días 7 u 8 de enero. Esta anticipación extrema comprime drásticamente los plazos de preparación y montaje, afectando tanto a los grupos participantes como a la infraestructura necesaria.

El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, ha confirmado que la ciudad contempla esta "excepcionalidad" debido a la falta de tiempo material para el montaje de los escenarios tras las festividades navideñas. Un punto crítico es el Recinto Ferial de Tenerife, espacio neurálgico para las galas, que permanece ocupado por el Parque Infantil y Juvenil de Tenerife (PIT) hasta el 5 de enero. Desmontar una feria de esa envergadura y erigir el complejo escenario del Carnaval en apenas 48 horas representa un reto técnico de gran magnitud.

Por su parte, el concejal de Fiestas, Javier Caraballero, ha reforzado la idea de que, aunque la decisión final no está tomada, "hay ajustes sobre la mesa". La prioridad es asegurar la calidad de los espectáculos y garantizar que los grupos dispongan del margen adecuado para sus ensayos y preparativos, que de otro modo se verían seriamente comprometidos.

Esta coyuntura reabre un debate recurrente en la capital tinerfeña sobre la conveniencia de establecer una fecha fija para el Carnaval. Si bien los sectores más arraigados a la tradición defienden el vínculo con el calendario lunar y religioso, las exigencias operativas del siglo XXI están forzando una revisión de esta postura. El propio alcalde Bermúdez, quien se identifica con la visión tradicionalista, reconoce que la discusión es ineludible por una cuestión de viabilidad operativa, buscando evitar que la premura desmerezca la proyección internacional de la fiesta.