
Tenerife rescata más de 2.000 crías de pardela cenicienta desorientadas por la luz artificial.
La campaña de rescate de pardelas cenicientas en Tenerife, que cumple 27 años, ha salvado a más de 2.000 crías este año, desorientadas por la contaminación lumínica durante su primer vuelo nocturno.
Las pardelas cenicientas atlánticas son aves marinas impresionantes. Miden más de medio metro, viven más de 30 años y pueden volar hasta 50.000 kilómetros al año, ¡unas 30 veces la distancia entre Canarias y la Península! Su canto se parece al llanto de un niño. Miles de ellas eligen las costas y los islotes de Canarias para criar.
En Tenerife, un año más, se trabaja para salvar a las crías de esta especie, muy presente en las islas. Entre mediados de octubre y finales de noviembre, estas crías se enfrentan a un momento crucial. Muchas sobreviven gracias a las campañas de rescate que organiza el Cabildo de Tenerife.
Es en estas fechas cuando los pollos de pardela emprenden su primer vuelo. Ya tienen más de tres meses y han crecido lo suficiente para superar su primer gran reto: estar más de cuatro años lejos de las costas hasta que vuelven para instalarse en alguna cueva o grieta de las islas.
Para evitar a los depredadores, eligen la noche y usan la luna como guía. Aquí surge el problema: el desarrollo urbanístico en la costa canaria ha llenado de luces un entorno que antes estaba a oscuras. Las luces las desorientan, chocan contra las ventanas, caen a los barrancos o corren el riesgo de ser atropelladas.
La campaña para recoger, atender y liberar a las pardelas cenicientas de Tenerife cumple ya 27 años. El año pasado se rescataron 3.446 ejemplares, con un 94% de éxito en su liberación. Este año, cuando la campaña está en su recta final, ya se han rescatado más de 2.000 crías.
Como parte de esta campaña, el Cabildo organizó una jornada de educación ambiental en Adeje. Se liberaron 18 pardelas recuperadas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Tahonilla, con la participación de alumnos y profesores del IES Adeje, además de autoridades locales.
Durante la liberación, se dio una charla sobre la vida de la pardela y los problemas que amenazan su conservación, como la pérdida de su hogar, los depredadores, la contaminación por plásticos y, sobre todo, la contaminación lumínica. Esta última es la principal causa de accidentes, especialmente en las noches sin luna, cuando las luces artificiales desorientan a los jóvenes.
Los alumnos del IES Adeje participan activamente en el proyecto 'Vigías del Mar: Avifauna Marina de Adeje'. En colaboración con La Tahonilla y el CSIC, investigan datos históricos de rescates para localizar los puntos con mayor contaminación lumínica en el sur de Tenerife.
Además, han creado una campaña para concienciar y han elaborado un informe con propuestas para que el Ayuntamiento y el sector turístico tomen medidas que ayuden a proteger a las pardelas y otras aves marinas.
Rosa Dávila, presidenta del Cabildo de Tenerife, destacó el éxito de la campaña gracias a la colaboración entre administraciones, seguridad, voluntarios y ciudadanos.
La iniciativa, apoyada por el Cabildo, ha contado con la participación de numerosas entidades, como el Cecoes, vigilantes de espacios naturales, Protección Civil y la Oficina de Participación y Voluntariado Ambiental.
Los municipios de Adeje y Arona son los que más crías de pardela extraviadas han recogido, con 1.141 rescates en Adeje y 743 en Arona el año pasado.
Este resultado demuestra el compromiso de los municipios, la colaboración de los ayuntamientos, policías locales, el Seprona de la Guardia Civil, agrupaciones de Protección Civil y el CECOES.
El voluntariado es fundamental. Entidades como SEO/BirdLife, Cruz Roja, Asociación Transición Océanos, Asociación Terramare y Asociación Excelencia Turística y Rumbo Ziday colaboran activamente.
Sin embargo, el pilar más importante es la "colaboración ciudadana". Gracias a la rápida actuación de los vecinos, que avisan al personal de La Tahonilla llamando al 900 282 228, se consigue rescatar y liberar a las aves accidentadas.
Las pardelas cenicientas atlánticas, protegidas por ley y consideradas vulnerables, viajan desde el sur de África hasta Canarias en febrero para reproducirse.
Una vez que la hembra pone el huevo, viaja a la costa de África Occidental para alimentarse y recuperar fuerzas, mientras el macho se queda incubando. Las crías nacen entre junio y julio, y emprenden su primer vuelo entre octubre y noviembre.
Es en este momento tan vulnerable cuando campañas como estas, que se realizan en Tenerife y el resto de las islas, son vitales para salvar a las aves que se desorientan por las luces de las ciudades y pueblos costeros.