Polémica en Tenerife por el riesgo de pérdida de patrimonio gráfico en las nuevas ayudas a la modernización comercial

Polémica en Tenerife por el riesgo de pérdida de patrimonio gráfico en las nuevas ayudas a la modernización comercial

Recurso: El Día

La asociación Ínsula Signa denuncia que las nuevas subvenciones del Cabildo de Tenerife para la modernización comercial carecen de criterios de protección, lo que pone en riesgo el patrimonio gráfico y la identidad visual histórica de la isla.

La reciente línea de subvenciones impulsada por el Cabildo de Tenerife para la modernización de la imagen corporativa en el sector industrial ha suscitado una notable controversia. Tal y como ha denunciado la asociación Ínsula Signa, entidad especializada en la salvaguarda del patrimonio gráfico, el diseño de estas ayudas públicas carece de mecanismos de protección para los elementos que conforman la identidad visual histórica de la isla. La crítica principal reside en que, al financiar la sustitución de rótulos y la renovación de fachadas sin un filtro de evaluación previa, la administración podría estar incentivando, de manera involuntaria, la pérdida irreversible de un legado cultural que abarca desde tipografías artesanales hasta técnicas de rotulación tradicionales.

El programa, que cuenta con una partida presupuestaria inicial de 165.000 euros —ampliable hasta los 365.000—, ofrece cubrir la totalidad de los costes de intervención, con un tope de 10.000 euros por beneficiario. Si bien el objetivo de dinamizar el tejido comercial es legítimo, la ausencia de criterios patrimoniales en las bases reguladoras preocupa a los expertos. Según ha señalado Jaime Medina, presidente de la asociación, el riesgo es que la estandarización estética impuesta por las nuevas soluciones comerciales termine por borrar vestigios de la memoria urbana, como neones, mosaicos o letras corpóreas, que han sobrevivido gracias a la continuidad de su uso original.

Desde una perspectiva de gestión pública, el debate pone sobre la mesa la tensión entre la necesaria actualización de los negocios y la preservación del paisaje urbano. La propuesta de Ínsula Signa no busca bloquear el acceso a las ayudas, sino integrar una cláusula de evaluación técnica que permita identificar aquellos rótulos con valor histórico o singularidad artística antes de proceder a su retirada. La entidad sugiere que, en caso de que un establecimiento opte por una nueva imagen, se fomente la restauración o la integración del elemento original, o bien que la administración articule protocolos para su custodia institucional, un procedimiento que ya se aplica en otros ámbitos del patrimonio industrial, como la maquinaria o el mobiliario urbano.

En última instancia, el conflicto subraya la necesidad de que las políticas de fomento económico incorporen una visión transversal que incluya el valor cultural del entorno. Para los especialistas, un rótulo no es solo un soporte publicitario, sino un documento histórico que vincula el establecimiento con su contexto socioeconómico. La falta de consulta a expertos o a los inventarios municipales en esta convocatoria es, a juicio de la asociación, una oportunidad perdida para armonizar la evolución comercial de Tenerife con la conservación de su memoria visual, evitando que la modernización suponga, en la práctica, un borrado silencioso de la identidad del territorio.