
El sector empresarial del sur de Tenerife urge a licitar el tercer carril de la TF-1 ante la parálisis administrativa
El sector empresarial del sur de Tenerife exige al Gobierno regional agilizar la licitación del tercer carril de la TF-1 ante la parálisis administrativa que retrasa una obra esencial para la competitividad y movilidad de la comarca.
La parálisis administrativa que rodea a la ampliación de la TF-1 ha vuelto a situar en el foco el desajuste entre el desarrollo demográfico del sur de Tenerife y la capacidad de sus infraestructuras críticas. Tal y como recoge el Círculo de Empresarios y Profesionales del Sur de Tenerife (CEST), la ausencia de un calendario oficial para la licitación del tercer carril entre Oroteanda y Las Américas está generando un creciente malestar en el sector privado, que percibe este silencio institucional como un freno a la competitividad de la comarca.
El proyecto, que obtuvo su validación definitiva por parte del Ejecutivo regional en noviembre de 2025, contempla una inversión pública de 175,48 millones de euros. La intervención, diseñada para ejecutarse en un periodo de 42 meses, se integra en una estrategia de mayor alcance que busca aliviar la presión circulatoria en el corredor que conecta San Isidro con Las Américas. A pesar de que el marco presupuestario y técnico está definido, el transcurso de siete meses sin avances en la fase de contratación ha motivado que el presidente de la patronal, Javier Cabrera, califique la situación como una emergencia estructural.
Desde una perspectiva de movilidad, la saturación de este eje viario no solo compromete la logística de las empresas y el transporte de mercancías, sino que condiciona la calidad de vida de una población residente y flotante que ha crecido de forma sostenida en la última década. La demanda de los empresarios se centra en la necesidad de sincronizar la inversión pública con la realidad socioeconómica de la zona, argumentando que la actual red de carreteras ha quedado obsoleta frente a las necesidades de un motor económico que lidera las cifras de actividad turística y demográfica en la isla.
La reclamación del CEST pone de manifiesto una tensión recurrente en la gestión de las infraestructuras en Canarias: la brecha entre la planificación técnica y la ejecución presupuestaria. Mientras el Gobierno de Canarias mantiene la reserva de crédito para esta obra, la falta de hitos temporales concretos para la licitación alimenta la incertidumbre sobre cuándo comenzarán los trabajos de campo. Para el tejido empresarial del Sur, la resolución de este cuello de botella es una condición indispensable para garantizar la conectividad de una de las áreas con mayor dinamismo económico del Archipiélago, exigiendo ahora una mayor celeridad en los trámites administrativos para evitar que el proyecto siga acumulando demoras.