Cierran la playa de El Cabezo en Güímar por niveles de contaminación superiores a los permitidos

Cierran la playa de El Cabezo en Güímar por niveles de contaminación superiores a los permitidos

Recurso: El Día

La playa de El Cabezo, en Güímar, ha sido cerrada al baño tras detectarse niveles de contaminación microbiológica que duplican el límite permitido, sumándose a la creciente lista de restricciones por deficiencias en el saneamiento del litoral tinerfeño.

La recurrencia de vertidos de aguas residuales en el litoral tinerfeño ha vuelto a poner en evidencia las carencias en la gestión de saneamiento de la isla, tras confirmarse este viernes 11 de septiembre de 2026 el cierre al baño de la playa de El Cabezo, en el municipio de Güímar. Según adelanta la información publicada sobre este suceso, la medida responde a una resolución de Salud Pública motivada por la detección de 410 unidades de enterococos intestinales por cada 100 mililitros, una cifra que duplica el umbral máximo de 200 establecido por la normativa vigente para garantizar la seguridad de los usuarios.

Este episodio se suma a una preocupante cadena de restricciones que ha marcado el verano en el archipiélago, contabilizando ya cinco clausuras de zonas de baño por contaminación microbiológica. El impacto de estos vertidos no solo afecta a la salud pública, sino que compromete la viabilidad de enclaves estratégicos para la economía local, como es el caso de El Cabezo, cuya ubicación en el Puertito de Güímar lo convierte en el principal referente turístico y recreativo de la zona.

El análisis de la situación actual permite observar un patrón de vulnerabilidad en las infraestructuras de tratamiento de aguas. Mientras que en casos como el de Granadilla de Abona —donde la playa de Leocadio Machado fue clausurada el 6 de julio por niveles de Escherichia coli superiores a 800 unidades— la reapertura fue rápida tras la normalización de los parámetros, otros puntos críticos han mostrado una mayor fragilidad estructural. Es el caso de Playa Jardín, en Puerto de la Cruz, que ha sufrido dos cierres este periodo estival, el último de ellos el pasado 4 de septiembre, debido a las deficiencias en su emisario submarino. A estos incidentes se añade el registrado el 26 de agosto en la playa de Bajamar, en La Laguna, donde la presencia de bacterias fecales superó las 800 unidades.

La gestión de estas crisis recae sobre el departamento competente del Gobierno de Canarias, encargado de realizar el seguimiento analítico necesario para autorizar el uso de las aguas. En el caso de Güímar, el Consistorio mantiene el vallado de los accesos a la arena y la prohibición de baño a la espera de que los nuevos muestreos confirmen que la calidad del agua ha retornado a los niveles permitidos. La repetición de estos sucesos a lo largo de la geografía insular subraya la urgencia de abordar las deficiencias en la red de saneamiento, un desafío que trasciende la coyuntura estival y que se ha consolidado como una de las mayores amenazas para la biodiversidad marina y la seguridad sanitaria de las costas canarias.