El Tenerife B cae ante el Ilicitano y complica sus opciones de ascenso

El Tenerife B cae ante el Ilicitano y complica sus opciones de ascenso

Recurso: El Día

La derrota del Tenerife B ante el Ilicitano complica sus aspiraciones de ascenso y obliga al filial a ganar sus tres últimos partidos para recuperar la quinta plaza.

La derrota del Tenerife B frente al Ilicitano no solo supone un revés numérico en la clasificación, sino que expone una fragilidad estructural que compromete seriamente sus aspiraciones de alcanzar la promoción de ascenso a Primera Federación. Tal y como recoge la crónica del encuentro, el filial blanquiazul se encuentra ahora en una situación crítica: a falta de tres jornadas para la conclusión del campeonato, el equipo ha perdido el margen de error y depende de una victoria obligatoria en sus próximos compromisos para recuperar la quinta plaza, evitando así quedar a expensas de los resultados de sus rivales directos.

El análisis del choque revela una preocupante desconexión defensiva que ha sido una constante durante la temporada. A pesar de que Julen logró inaugurar el marcador, el propio jugador fue protagonista involuntario en el tanto del empate visitante, al ceder un balón comprometido que permitió a Álex López igualar la contienda. Este episodio ilustra la falta de rigor en la gestión de los tiempos y en la seguridad defensiva, una carencia que el Ilicitano, con la permanencia ya asegurada, supo capitalizar con mayor determinación.

El encuentro estuvo marcado por las bajas significativas en el once de Mazinho, quien no pudo contar con Ybarra —convocado por el primer equipo—, ni con Ulloa, Fran Sabina y Dani Fernández. La reestructuración táctica, que incluyó la entrada de Pau Fernández en el flanco izquierdo, se vio truncada prematuramente por la lesión del jugador tras un choque con Pablo Felipe. A pesar de que el Tenerife B dispuso de una oportunidad de oro para volver a ponerse por delante mediante un penalti cometido sobre Marcos Marrero, la ejecución fue neutralizada por el guardameta Owen, lo que terminó por inclinar la balanza psicológica a favor del conjunto ilicitano.

La segunda mitad confirmó las carencias del filial en la contención. El gol de Álvaro Padilla, que puso el 1-2, fue el preludio de un desplome defensivo que culminó con el tercer tanto visitante, obra de Sciancalepore, tras una falta de entendimiento entre Kevin y Trilla. La ineficacia ofensiva, con Viti anulado por la zaga rival y Jony sin capacidad de asociación, dejó al equipo sin capacidad de reacción. Este resultado obliga ahora al cuerpo técnico a elevar el nivel de concentración y corregir los errores de posicionamiento, factores que, según el desarrollo del curso, han resultado ser más determinantes para el devenir del equipo que las propias ausencias de sus jugadores habituales.