
Tenerife B sella su segunda permanencia consecutiva.
Con una victoria a domicilio por 2-3, el Tenerife B sella su permanencia virtual en Segunda Federación por segundo año consecutivo y se mete en la lucha por el ascenso, pese a incidentes con el árbitro al final del partido.
El Tenerife B ha alcanzado la permanencia virtual en Segunda Federación por segunda temporada consecutiva, un hito que subraya la doble función de los equipos filiales: la formación de talentos para el primer equipo y la consecución de objetivos deportivos en sus respectivas categorías. Según la información del encuentro, la séptima victoria a domicilio del curso para el conjunto de Mazinho se materializó en un partido de desarrollo cambiante, donde la capacidad de reacción fue clave.
El choque se caracterizó por un marcador fluctuante. El Tenerife B tomó una ventaja inicial de dos goles, con anotaciones de Mauro Costa y Viti, este último sumando su sexto tanto en la liga. Sin embargo, el equipo local logró igualar el marcador antes del descanso y tras la reanudación. Un disparo de Jodar y un penalti transformado por Chabo restablecieron la paridad, dejando un escenario abierto para el tramo final del partido.
A pesar de las ausencias significativas de Ulloa y Fran Sabina, convocados con el primer equipo de Álvaro Cervera, y la baja por lesión de Julen, el filial tinerfeño encontró la inspiración en momentos decisivos. La jugada que decantó el partido llegó en el último cuarto de hora, con una asistencia precisa de Omar Sánchez que Pau Fernández, debutante como titular, convirtió en el gol de la victoria. Este resultado no solo asegura la categoría, sino que también impulsa al equipo en la lucha por los puestos de promoción de ascenso.
Al margen de lo deportivo, el encuentro se vio empañado por incidentes al finalizar. El colegiado Bakali consignó en el acta los insultos y amenazas que, según su relato, recibió por parte de un grupo de aficionados del equipo local. El árbitro detalló que, al dirigirse a los vestuarios, aproximadamente ocho seguidores se dirigieron a él y a sus asistentes con una actitud claramente intimidatoria, un hecho que subraya la persistencia de este tipo de comportamientos en el fútbol de categorías inferiores y que podría derivar en sanciones para el club.