
Carmen Méndez Marco inaugura su primera exposición individual en el Real Casino de Tenerife
La artista tinerfeña Carmen Méndez Marco inaugura este viernes en el Real Casino de Tenerife su primera exposición individual, Génesis. De la línea al volumen, donde fusiona pintura y escultura en madera para reflexionar sobre la esencia de las formas.
La escena artística canaria vive un momento de relevo generacional que encuentra en la figura de Carmen Méndez Marco un exponente de especial relevancia. Tal y como recoge la información difundida recientemente sobre su trayectoria, la creadora tinerfeña, de 25 años, afronta esta semana un hito en su carrera con la apertura de su primera muestra individual, titulada Génesis. De la línea al volumen.
La exposición, que abrirá sus puertas este viernes a las 19.00 horas en el Real Casino de Tenerife, trasciende el formato convencional de exhibición para articularse como un ejercicio de introspección sobre la génesis de las formas. La propuesta destaca por ser la primera ocasión en la que la autora integra su producción pictórica con su trabajo escultórico en madera, estableciendo una correspondencia entre la bidimensionalidad del trazo y la tridimensionalidad del material orgánico.
Este evento, que permanecerá abierto al público hasta el próximo 29 de mayo, se enmarca en una tendencia creciente de los artistas emergentes del archipiélago por ocupar espacios de marcado carácter histórico. La elección del Real Casino de Tenerife no resulta baladí; supone un contraste deliberado entre la arquitectura clásica del recinto y una propuesta estética que reivindica la madera como un elemento dinámico.
Desde una perspectiva crítica, esta monográfica representa la consolidación de Méndez Marco como una voz multidisciplinar. La transición de una etapa de formación a la capacidad de articular un discurso expositivo autónomo es, a menudo, el desafío más complejo para los creadores jóvenes. En este caso, la muestra funciona como un termómetro de la madurez creativa de la artista, quien a sus 25 años busca trasladar al espectador una reflexión sobre la esencia y la depuración formal, convirtiendo el espacio expositivo en un entorno de pausa frente a la saturación visual contemporánea.