
El Cabildo de Tenerife aprueba la segunda fase del Colector de La Esperanza por más de 2 millones de euros
El Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de El Rosario invertirán más de dos millones de euros en la segunda fase del Colector General de La Esperanza-Llano del Moro para modernizar la red de saneamiento y mejorar la gestión de aguas residuales.
La modernización de las infraestructuras hidráulicas en Tenerife da un paso adelante con la reciente luz verde dada por el Cabildo insular a la segunda fase del Colector General de La Esperanza-Llano del Moro, en el municipio de El Rosario. Tal y como ha comunicado la corporación insular, esta intervención busca solventar las deficiencias históricas en la gestión de caudales en la calle El Sino, mediante una inversión que asciende a 2.017.149,75 euros.
El núcleo de la actuación reside en la implementación de una red separativa, una solución técnica que se ha convertido en el estándar para la sostenibilidad urbana. Al segregar las escorrentías pluviales de las aguas residuales domésticas, se evita la saturación de los sistemas de depuración, un problema recurrente en muchas redes de saneamiento antiguas que, al recibir agua de lluvia en exceso, ven comprometida su capacidad de tratamiento. Con esta obra, el flujo de residuos podrá ser derivado de manera controlada hacia el sistema comarcal, garantizando un proceso de depuración más eficiente y conforme a las exigencias medioambientales actuales.
Desde una perspectiva de gobernanza, el proyecto se articula mediante un modelo de financiación compartida. El Cabildo de Tenerife asume el grueso de la carga económica, aportando el 90% del presupuesto, mientras que el Ayuntamiento de El Rosario completa el 10% restante. Esta fórmula de colaboración interadministrativa subraya la importancia supramunicipal de la obra, dado que la mejora en un punto crítico de la red local repercute directamente en la operatividad de la infraestructura de saneamiento de toda la comarca.
El cronograma administrativo entra ahora en una fase decisiva con la apertura del proceso de licitación. Una vez que se formalice el contrato con la empresa que resulte adjudicataria, se abrirá un periodo de ejecución de 15 meses. Este plazo marca el horizonte temporal para que los vecinos de la zona vean finalizada una infraestructura que, más allá de la obra civil, representa un avance necesario en la gestión de recursos hídricos y en la prevención de riesgos asociados a la saturación de las redes de alcantarillado.